CiteScore: Scopus y la pólvora (con un estrambote)

Tras más de un mes apartado de estas notas, lejos de la rutina profesional, me he desayunado (es un decir) con el redescubrimiento de la pólvora. Mientras preparaba una sesión sobre fuentes de información científica y lidiaba con un nuevo cambio de la página de búsqueda en Scopus, me he dado de bruces con lo que los analistas de Elsevier, en un prodigio de originalidad, han dado en llamar CiteScore. Para llegar a este indicador sólo hay que  pulsar en el nombre la revista de cualquier registro resultante de una búsqueda. El resultado es un entero con un par de decimales y una explicación así de sencilla:

“CiteScore 2015 counts the citations received in 2015 to documents published in 2012, 2013 or 2014, and divides this by the number of documents published in 2012, 2013 and 2014”

¿ Os suena, verdad ?. Pues claro. CiteScore es lo que Bornmann, uno de mis alemanes favoritos, llama el near-doppelgänger, el sosias del Journal Impact Factor. Que el cálculo tome tres años en lugar de dos es lo de menos; la justificación se encuentra en una de las páginas de ayuda de Scopus.

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El carro de curas de las enfermeras de una sala de Traumatología

Y ahora, la pregunta obligada: ¿ Por qué los bibliómetras de Elsevier descubren la pólvora y vuelven a formular el factor de impacto, que se concibió originalmente hace más de 60 años ?

Creo que la respuesta tampoco es original: un indicador es tanto más útil cuanto más simple, a despecho de todas sus imperfecciones. El producto interior bruto o el índice de precios al consumo de una economía se pueden discutir hasta la saciedad, pero la simpleza de su uso supera con mucho los intríngulis y defectos de su elaboración. El “factor” de impacto, que no es ni elemento ni resultado de una multiplicación sino de un cociente, es de comprensión rápida y de cálculo cómodo, a diferencia de su “primo” el Scimago Journal Rank— un indicador mucho más fino y mucho más complicado.
¿ Queréis saber lo peor de todo ?. Pues que, como pasó y sigue pasando tras la formulación y publicación del índice h, nos aguarda un largo y machacón goteo de trabajos comparando éste con indicadores anteriores. Sospecho que los resultados ya están escritos en uno de los más importantes artículos sobre los factores de impacto de las revistas científicas.
Yo no voy a perder el tiempo.

El estrambote

Ya antes de la redacción de esta nota había pasado lo que en ella se pronosticaba. Nicolás RG me ha alertado de la existencia de una breve comunicación en Scientometrics donde se comparan el factor de impacto y este otro.

Nicolás también me ha dirigido al post del blog del Centre for Science and Technology Studies de la Universidad de Leiden donde Ludo Waltman, disecciona un poco este nuvo indicador y, como yo, enfatiza su facilidad de cálculo.

Gracias Nicolás.

 

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