Pero… ¿ A quién se le ocurre ?

Vale, ando estos días algo corto de excusas para rellenar nuevas notas y realmente abrumado más por mis aficiones  que por mis obligaciones. La música es la principal y las lenguas (Isabel S está al tanto) van detrás. Cualquier aficionado sabe que en el mes de Noviembre se produce el gran choque de trenes: las celebraciones de Santa Cecilia y la preparación del concierto de Navidad casi de inmediato. Difícil, difícil.

Pero no es sólo eso. Además conviene conciliar los temas que uno trata o los asuntos que menciona con los intereses de los eventuales lectores. Y en eso  las cosas no es que mejoren. Un repaso rápido en los siguientes párrafos.

Phil y sus colegas de The Scholarly Kitchen han ofrecido una crónica más que hilarante de un congreso sobre identificadores persistentes (DOI, ORCID y demás). Y la crónica es hilarante porque el congreso se ha celebrado este mes de Noviembre en OMG!… Reykjavik. Alice Meadows hace la crónica. Phil aporta notas sobre un par de conversaciones que mantuvo mientras, literalmente, “desarrollaba una déficit de vitamina D”. Combinar la oscuridad del paisaje islandés con los resultados de las elecciones estadounidenses no es que le ayudara mucho.

La literatura “profesional” aburre. Information Processing & Management, que fue mi revista favorita hace tiempo, se descuelga de vez en cuando con trabajos de tipo bibliométrico. En su número del próximo mes de Enero, un grupo de investigadores emplean el análisis de redes sociales para medir la influencia social de los científicos a partir de sus redes de colaboración. Otro, que va por libre, trata de dilucidar los mecanismos por los cuales se rige la co-autoría de trabajos científicos. Aunque hay otro artículo también próximo a otra de mis líneas de trabajo en el que participan investigadores españoles, me resulta demasiado obstruso porque la elaboración de resúmenes de patentes mediante procesamiento del lenguaje natural no es algo que entienda ni quiera entender.

No voy a recomendar a Michael Torke y su música. Y no porque no me resulte interesante: lo es el personaje y lo son las obras. Pero condenaros a la música minimalista donde se combinan células temáticas provenientes de líneas de percusión en música rock con las idas y venidas de un cuarteto de saxos no es mi idea de desearos un buen fin de semana. Y si no, fijaros en las propias palabras de Torke:

“When I am drawn to a particular rhythmic groove from an overheard pop song, I scratch my head and think: “I like that, how could I use it?” To me, it’s not worth trying to write another of the ten million songs out there. But I’ve found that if I take a small part of the drum track and assign it to the non-percussion instruments I’m writing for, then interesting things happen”

 

Así que por partida doble: ¿ A quién se le ocurre asistir a un congreso en Noviembre en Islandia ?. Y ¿ A quién se le ocurre algo que no sea aburrido ni suene a “intento de resumen anual” (empiezan a leerse) como excusa para estas notas ?

No se hable más. Aquí tenéis a Ellie Goulding en el más puro estilo “mira-lo-que-hago-con-el-kulito”. La mejor demostración de que este mundo está lleno de nerds y de que, por descontado, los nerds son quienes valen la pena (no todas, you bitch).

Y, por supuesto, buen fin de semana, felices compras y… ya podéis ir haciendo sitio para lo que vendrá en los próximos días.

 

 

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