Te puede pasar a tí (y yo que tú me dejaba)

He estado algo ocupado los últimos días. Por eso no preparé nada para desearos buen fin de semana, con la correspondiente sugerencia musical, ni acabé la redacción de dos entradas de las aburridas, del tipo de las que alcanzan una inexplicable repercusión en América (que fíjate tú…).
Como mucha gente, trabajo con datos. En estos tiempos es muy fácil recopilarlos pero editarlos, darles calidad, sigue siendo una tarea de cenobio, monacal. Y los datos pueden ser muchos miles… Por fortuna, esa parte de la tarea ha acabado y, mientras reúno fuerzas para empezar la fase de análisis, he decidido volver a las andadas y dedicar esta entrada a lo que realmente importa: transmitir mi sorpresa por las cosas que merecen la pena y, así, compartir con vosotros el placer de conocerlas.

DSC04325.JPG

Crisantemos (creo) en el mercado de los sábados de Leiden

A todos nos ha pasado y también te puede pasar a tí: de repente, sin venir a cuento, se instala en medio del pensamiento una música, un ritmo o una melodía. El problema es que llega para quedarse, no sale ni con agua caliente. Es, por repetitiva, por insistente, por pesada la perfecta definición de un gran adjetivo: machacona. Nos asalta de buena mañana. Creemos haberla dejado atrás durante un trayecto de autobús especialmente traqueteante. Pero no: reaparece al llegar al trabajo, al final de cada diálogo de café, en los momentos que deberían ser de total concentración. Dicen que se difumina y hasta desaparece cuando leemos. Dicen que esas musiquillas son como los amoríos, que hay que cambiarlas cuanto antes por otras, para que las molestias de los finales dejen paso a las alegrías de los comienzos. Yo no dudo de la bondad de esos remedios pero ¿ Realmente son tan desagradables ? ¿ Es obligatorio librarse de esas frases, esos ritmos, el recuerdo de esos timbres ?. Para hacerlo de forma consciente, habría que indagar sobre su origen. Quizá entonces nos diéramos cuenta de que no siempre son tan maquinales. Quizá no quisiéramos conjurar esos sonsonetes, que llegan tan cargados de ternura, de evocaciones de tiempos y sitios y sensaciones y personas…
Mi estrategia es la contraria y copia descaradamente el viejo adagio: Si no puedes vencerlos, únete a ellos. Tararéalos. Sílbalos. Tamboriléalos. Súbelos una octava. Añádelos un nuevo acompañamiento. Báilalos cuando nadie te vea. Disfrútalos.
Tengo un ejemplo perfecto que, por supuesto, es el que ha originado esta entrada.
He acompañado el trabajo intenso, muy concentrado, de estas dos semanas con la música de un hombre que suscita mi admiración y mi compasión. Que George Gershwin, el más popular compositor americano muriera a los 38 años, cuando estaba en la cima de su éxito y en la culminación de su oficio, no fue una desgracia, fue una grandísima tragedia. Siento mucha pena por él y por su muerte prematura, pero me guardo la tristeza para mis solo y comparto con vosotros una de tantas piezas maravillosas salidas de su cabeza (y su piano): “Fascinating Rhythm”. La canción la estrenaron en 1924 los hermanos Astaire (Fred y Adele) y creo que fue el mejor número del musical de Broadway Lady Be Good !. Buena debe de ser porque hasta ahora la han versionado 71 artistas, desde Benny Goodman a Jamie Cullum, pasando por Ella Fitzgerald o Antonio Carlos Jobim.
La número 72, que os ofrezco, es una sorprendente solista vocal que se llama Jen Barnett de la que apenas puedo decir dos cosas: tiene una dicción buenísima (algo desmayada en la primera estrofa) y tiene los lunares estratégicamente dispuestos. Para que comprobéis lo de la dicción, os añado la letra del tema:

Got a little rhythm, a rhythm a rhythm
that pitter pats through my brain
so darn persistent, the day isn`t distant
When it`ll drive me insane

Comes in the morning
without any warning
and hangs around all day
I have to sneak up to it, some day I`ll speak up to it
And hope it listens when I say…

Fascinating rhythm
you got me on the go
Fascinating Rhythm, I`m all a quiver
what a mess you`re making,
the neighbours want to know
why I`m always shaking,
just like my grandmother.

Each morning I get up with the sun
to find at night no work has been done…
I know that once it didn`t matter,
but now you doing wrong
When you start to patter, I`m so unhappy.
Won`t you take a day off,
decide to run along
Somewhere far away off
and make it snappy.

Oh how I long to be
the man I used to be,
Fascinating Rhythm
Why don`t you stop picking on me.

Para que comprobéis lo de los lunares, aquí tenéis el video.


Observaréis que el diagnóstico es exacto: “Comes in the morning without any warning and hangs around all day…” Repito mi consejo. No luchéis contra la machaconería, aprovechadla en vuestro provecho, sobre todo si tiene un ritmo tan fascinante !

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s