Más análisis de redes sociales: las revistas sobre redes

Si hemos de atenernos a la teoría, uno se inicia en un tema o en un área o en una linea de investigación leyendo algunos libros fundamentales. Después, cuando ha elegido los problemas que piensa abordar y con suerte resolver, realiza búsquedas de documentos específicos, pongamos revisiones y artículos originales de investigación. Como el conocimiento no es estático, sino que se renueva continuamente, algo habrá que hacer para “seguir” la literatura sobre los temas de interés de cada uno.
La selección de los textos básicos sobre una disciplina o una línea de investigación suele ser cosa de un tutor académico, llámese director de tesis u otra cosa. Para la recopilación de información científica sobre un problema lo mejor es combinar buenas fuentes documentales y buenos bibliotecarios especializados. A  pesar de los pesares, el trabajo del especialista en información, especialmente en información científica, sigue teniendo un papel destacado en esas operaciones. Para la actualización informativa se han ideado los sistemas de alerta y, de éstos, la alerta de sumarios siempre me ha parecido más ventajosa que las alertas temáticas. La alerta de sumarios (suele aparecer en las páginas web de las revistas como “TOC (por table of contents) alert”) se basa en suscribir y recibir por correo electrónico el sumario de cada nuevo número de una revista. La alerta temática depende de la elaboración de un perfil de búsqueda en algún sistema de información bibliográfica y su ejecución periódica, en busca de nuevos trabajos que puedan resultar de interés. El problema con la alerta temática y la razón por la que prefiero la alerta de sumario es que el lenguaje científico cambia con cierta rapidez y una expresión de búsqueda válida en su día puede haber caído en desuso algún tiempo después. Por otra parte no hay que subestimar la chiripa (en pijo, serendipia) el hallazgo de trabajos relevantes como por casualidad.
Supongamos que somos de los que aplican el análisis de redes (sociales y de otro tipo) para desentrañar problemas en nuestro campo de actividad. Supongamos a continuación que hemos asimilado el contenido de los manuales básicos del ARS y que disponemos de una buena bibliografía sobre nuestra línea de investigación. Además, queremos estar actualizados mediante el seguimiento de algunas revistas. En ese caso, tenemos un problema.

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Una de las formas de afrontar el problema a que aludo. La otra es seguir leyendo

 

Y es que el análisis de redes sociales ha resultado tan útil y ha cobrado tal auge que lo impregna todo, que son demasiadas las publicaciones que podrían ofrecernos información útil. Un par de ejemplos recientes: el trabajo Current innovations and future challenges of network motif detection (que revisa una técnica de análisis estructural de primer orden) se publicó el año pasado en la revista Briefing in Bioinformatics; por su parte, la revista PLoS One, un auténtico cajón de sastre, publicó en 2012 otro sobre la jerarquía de estructuras temáticas en redes de artículos científicos.

El análisis de redes sociales, el análisis estructural y el estudio de sistemas complejos suelen clasificarse en el sistema Web of Science como “Aplicaciones interdisciplinares de las matemáticas”, un epígrafe tan nebuloso que no es posible seleccionar de un plumazo las revistas que incluye. Además, intentar obtener una lista manejable de publicaciones periódicas utilizando la palabra “networks” para interrogar el directorio Ulrich u otra fuente similar es algo que no recomiendo a nadie.
Yo he examinado algunos títulos que relaciono  y comento a continuación. Os prevengo que no he examinado estas revistas como posibles destinatarias de manuscritos, sino como meras fuentes de información. Ojalá que esta minima bibliografía os sirva de orientación.

1. Redes
Subtitulada “Revista hispana para el análisis de redes sociales”, esta revista apareció en 2002 y se define a sí misma como una “revista académica orientada a ofrecer resultados de investigación sobre redes sociales y contribuciones teóricas con una perspectiva reticular (sic) especialmente desde y para el mundo iberoamericano”. La dirigen conjuntamente dos buenos investigadores españoles: Isidro Maya (Departamento de Psicología Social, Universidad de Sevilla) y José Luis Molina, autor de uno de los libros introductores más importantes y director del Departamento de Antropología Social de la Universidad Autónoma de Barcelona.
La revista sólo publica dos números ordinarios al año, los meses de Junio y Diciembre y su contenido es a menudo monográfico. Los trabajos están escritos en español y algunos en portugués y es cierto que las investigaciones latinoamericanas están muy presentes.

2. Dos títulos que no debemos tener en cuenta
Yo descartaría las revistas Networks (Wiley) y Ad Hoc Networks (Elsevier). La primera se centra en las redes informáticas, la segunda en redes de sensores. He examinado algunos números y no he encontrado trabajos de validez general, aunque deben de resultar muy importantes para los ingenieros.

3. La gran clásica: Social Networks
Esta revista es clásica desde su primer volumen, que arrancó en Agosto de 1978 y contiene el famoso trabajo en dos partes Centrality in Social Networks. Su director fue inicialmente nada menos que Linton Freeman, secundado por Clyde Mitchell y Rolf Ziegler. La descripción de la revista es suficientemente explícita acerca de su perfil multidisciplinario:

“It provides a common forum for representatives of anthropology, sociology, history, social psychology, political science, human geography, biology, economics, communications science and other disciplines who share an interest in the study of the empirical structure of social relations and associations that may be expressed in network form. It publishes both theoretical and substantive papers. Critical reviews of major theoretical or methodological approaches using the notion of networks in the analysis of social behaviour are also included, as are reviews of recent books dealing with social networks and social structure.”

Por otra parte, algunos de los últimos artículos publicados refuerzan su interés:
Detecting large cohesive subgroups with high clustering coefficients in social networks
Strong ties promote the evolution of cooperation in dynamic networks o
Weaving the fabric of science: Dynamic network models of science’s unfolding structure

Social Networks, en suma, es una fuente imprescindible.

4. Sí pero no: el extraño caso de Physical Review E

La quinta serie de las Physical Reviews publica “recent developments in biological and soft matter physics including granular materials, colloids, complex fluids, liquid crystals, and polymers”. Hasta ahí, nada que ver con las redes. Pero un estrambote añade: “The journal covers fluid dynamics and plasma physics and includes sections on computational and interdisciplinary physics, for example, complex networks.”
Yo me sé de alguien que habrá rechinado los dientes al leer eso de “interdisciplinary physics, for example, complex networks”. Pero lo cierto es que sí, que cada número de PRE contiene una sección que llama “Networks and Complex Systems” y que, tomando como ejemplo el número más reciente (Junio de 2016) contiene trabajos del estilo de
Reconstruction of evolved dynamic networks from degree correlations o de

Riemannian-geometric entropy for measuring network complexity

El sello de la Física Estadística y todas sus complicaciones matemáticas no hay quien se lo quite, pero los sistemas complejos están para eso: para complicarse la vida estudiándolos.

5. Las revistas de la INSNA: Connections y Journal of Social Structure

La International Network for Social Network Analysis, presidida en su día por Freeman y en la actualidad nada menos que por Steve Bogartti, publica estas dos revistas de gran interés y, por añadidura, accesibles a todo el mundo.
Una prueba de su relevancia está en trabajos como:

Explorative Visualization of Citation Patterns in Social Network Research (Journal of Social Structure, 2011) o como
Co-authorship in Italian Workshops on Population Studies: An Analysis with a Network Approach (Connections, April 2010).

Aunque el número de trabajos no es muy elevado, ambas revistas publican artículos extensos y revisiones de gran interés.

6. Dos revistas menores
Tanto International Journal of Social Network Mining (InderScience) como Journal of Graphs Algorithms and Applications (Universidad de Perugia) me parecen revistas menores o periféricas, seguramente por que no las he seguido el tiempo suficiente. Y el caso es que, mientras la primera apareció en 2012, la segunda comenzó a publicarse en 1997. Aún así, sus contenidos no han logrado interesarme hasta el momento. Puedo decir, en todo caso, que el International Journal… cuenta con Perfecto Herrera (Universidad Pompeu Fabra) y Fatos Shafa (Politécnica de Barcelona) en su comité de redacción.

7. English scholars strike back !

La conocida frase “ponga un informático en su vida” se puede parafrasear en el caso de las editoriales académicas como “ponga una revista de redes en su catalogo”. Tanto Oxford University Press como la editorial universitaria de Cambridge han lanzado títulos. Y muy interesantes.
Cambridge University Press, que ya venía editando la serie de monografías Structural Analysis in the Social Sciences, publica desde 2013 la revista Network Science, que insiste en el argumento de la interdisciplinariedad:

“While we think of social network analysis, methods, and theory as the central components of network science, the discipline has grown well beyond the “social” context. Networks were first studied quantitatively by behavioral scientists but are now modeled by many different types of researchers. The discipline is ready for a comprehensive journal, open to papers from all relevant areas.This journal aims to give that diverse community of researchers an outlet to share new discoveries and talk to one another.”
La lista de sus editores, encabezados por Ulrich Brandes, es impresionante. En su último número publica, por ejemplo, “Network Patterns of Legislative Collaboration in Twenty Parliaments” ¿ Alguien da más ?.
Por su parte, Journal of Complex Networks, que se publica desde Junio de 2013,  está dirigida por Ernesto Estrada, el matemático de origen cubano que, tras un periodo en España, se ha
afincado en Glasgow. Me interesan muchísimo los números de esa revista que, con cierta frecuencia, presenta excelentes trabajos de revisión, además de originales tan atractivos como “Clustering function: another view on clustering coefficient”.

8. La revista de Springer

La poderosa editorial Springer siente debilidad por el análisis de redes pero, hasta hace cinco años se dedicaba más a publicar libros editados y actas de congresos sobre ARS. Afortunadamente comenzó en 2011 la publicación de Social Network Analysis and Mining, que contiene trabajos realmente pintorescos, del estilo de “Empirical analysis of the Portuguese governments social network” junto a otros que están llamados a tener gran influencia, como “A new approach to role and position detection in networks”. Es una publicación poderosa y de gran volumen (más de 40 trabajos en el número más reciente). De seguimiento obligatorio también.

9. Complejidades (demasiadas)

Complexity, una revista editada por Wiley, “covers methodological themes as chaos, genetic algorithms, cellular automata, neural networks, and evolutionary game theory”. Por su parte,  Advances in Complex Systems “aims to provide a unique medium of communication for multidisciplinary approaches, either empirical or theoretical, to the study of complex systems. The latter are seen as systems comprised of multiple interacting components, or agents. Nonlinear feedback processes, stochastic influences, specific conditions for the supply of energy, matter, or information may lead to the emergence of new system qualities on the macroscopic scale that cannot be reduced to the dynamics of the agents.”

Ante tanto enredo, os dejo con un ejemplo de sencillez y modestia, un pregunta y respuesta con Bogartti (aferrado a UNICET, cómo no) que no tiene desperdicio.

Y, bueno, hará bien quien interprete la fotografía “de cabecera” como una insinuación.

Te puede pasar a tí (y yo que tú me dejaba)

He estado algo ocupado los últimos días. Por eso no preparé nada para desearos buen fin de semana, con la correspondiente sugerencia musical, ni acabé la redacción de dos entradas de las aburridas, del tipo de las que alcanzan una inexplicable repercusión en América (que fíjate tú…).
Como mucha gente, trabajo con datos. En estos tiempos es muy fácil recopilarlos pero editarlos, darles calidad, sigue siendo una tarea de cenobio, monacal. Y los datos pueden ser muchos miles… Por fortuna, esa parte de la tarea ha acabado y, mientras reúno fuerzas para empezar la fase de análisis, he decidido volver a las andadas y dedicar esta entrada a lo que realmente importa: transmitir mi sorpresa por las cosas que merecen la pena y, así, compartir con vosotros el placer de conocerlas.

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Crisantemos (creo) en el mercado de los sábados de Leiden

A todos nos ha pasado y también te puede pasar a tí: de repente, sin venir a cuento, se instala en medio del pensamiento una música, un ritmo o una melodía. El problema es que llega para quedarse, no sale ni con agua caliente. Es, por repetitiva, por insistente, por pesada la perfecta definición de un gran adjetivo: machacona. Nos asalta de buena mañana. Creemos haberla dejado atrás durante un trayecto de autobús especialmente traqueteante. Pero no: reaparece al llegar al trabajo, al final de cada diálogo de café, en los momentos que deberían ser de total concentración. Dicen que se difumina y hasta desaparece cuando leemos. Dicen que esas musiquillas son como los amoríos, que hay que cambiarlas cuanto antes por otras, para que las molestias de los finales dejen paso a las alegrías de los comienzos. Yo no dudo de la bondad de esos remedios pero ¿ Realmente son tan desagradables ? ¿ Es obligatorio librarse de esas frases, esos ritmos, el recuerdo de esos timbres ?. Para hacerlo de forma consciente, habría que indagar sobre su origen. Quizá entonces nos diéramos cuenta de que no siempre son tan maquinales. Quizá no quisiéramos conjurar esos sonsonetes, que llegan tan cargados de ternura, de evocaciones de tiempos y sitios y sensaciones y personas…
Mi estrategia es la contraria y copia descaradamente el viejo adagio: Si no puedes vencerlos, únete a ellos. Tararéalos. Sílbalos. Tamboriléalos. Súbelos una octava. Añádelos un nuevo acompañamiento. Báilalos cuando nadie te vea. Disfrútalos.
Tengo un ejemplo perfecto que, por supuesto, es el que ha originado esta entrada.
He acompañado el trabajo intenso, muy concentrado, de estas dos semanas con la música de un hombre que suscita mi admiración y mi compasión. Que George Gershwin, el más popular compositor americano muriera a los 38 años, cuando estaba en la cima de su éxito y en la culminación de su oficio, no fue una desgracia, fue una grandísima tragedia. Siento mucha pena por él y por su muerte prematura, pero me guardo la tristeza para mis solo y comparto con vosotros una de tantas piezas maravillosas salidas de su cabeza (y su piano): “Fascinating Rhythm”. La canción la estrenaron en 1924 los hermanos Astaire (Fred y Adele) y creo que fue el mejor número del musical de Broadway Lady Be Good !. Buena debe de ser porque hasta ahora la han versionado 71 artistas, desde Benny Goodman a Jamie Cullum, pasando por Ella Fitzgerald o Antonio Carlos Jobim.
La número 72, que os ofrezco, es una sorprendente solista vocal que se llama Jen Barnett de la que apenas puedo decir dos cosas: tiene una dicción buenísima (algo desmayada en la primera estrofa) y tiene los lunares estratégicamente dispuestos. Para que comprobéis lo de la dicción, os añado la letra del tema:

Got a little rhythm, a rhythm a rhythm
that pitter pats through my brain
so darn persistent, the day isn`t distant
When it`ll drive me insane

Comes in the morning
without any warning
and hangs around all day
I have to sneak up to it, some day I`ll speak up to it
And hope it listens when I say…

Fascinating rhythm
you got me on the go
Fascinating Rhythm, I`m all a quiver
what a mess you`re making,
the neighbours want to know
why I`m always shaking,
just like my grandmother.

Each morning I get up with the sun
to find at night no work has been done…
I know that once it didn`t matter,
but now you doing wrong
When you start to patter, I`m so unhappy.
Won`t you take a day off,
decide to run along
Somewhere far away off
and make it snappy.

Oh how I long to be
the man I used to be,
Fascinating Rhythm
Why don`t you stop picking on me.

Para que comprobéis lo de los lunares, aquí tenéis el video.


Observaréis que el diagnóstico es exacto: “Comes in the morning without any warning and hangs around all day…” Repito mi consejo. No luchéis contra la machaconería, aprovechadla en vuestro provecho, sobre todo si tiene un ritmo tan fascinante !

Resúmenes de trabajos de investigación: ¿ Cómo se confeccionan y de dónde proceden sus frases ?

Debo al Journal of Documentation una parte de lo que sé. Y no es una parte pequeña. Reconozco esa deuda sobre todo en la breve nota en que Alan Pritchard acuño el término “Bibliometrics” para referirse al análisis de los procesos de comunicación científica a través del estudio cuantitativo de los trabajos de investigación. Llegué a aquel trabajo del último trimestre de 1969 mucho después de que se publicase. En cambio, leí y casi memoricé la revisión de Stephen Robertson sobre las teorías y modelos en recuperación de información muy poco después de su publicación, en Febrero de 1977. He olvidado la recuperación de información y he avanzado mucho (espero) en bibliometría, pero persiste en mí la influencia de esos dos maestros, de sus trabajos y de la revista que los publicó.

 

Cámaras

Cámaras convencionales en Los Encantes. Ninguna relación con los resúmenes y su confección.

El número más reciente del Journal of Documentation contiene un buen trabajo que, además, es muy relevante para la escritura y la comunicación científicas que son objeto (no siempre) de este mismo blog, al menos de su “cara B”. La primera firmante es Iana Atanassova, una investigadora búlgara con formación básica en Matemáticas y muy amplia formación complementaria en lingüística computacional y recuperación de información. Tras su paso por las universidades de Sofia y París (Sorbonne) aparece ahora afiliada con la Universidad del Franco-Condado en Besançon. Desde allí ha colaborado con dos investigadores de Montreal. Uno de ellos, Vicent Lariviére, es otro caso de hiperactividad aplicada a la bibliometría; para que os hagáis una idea, en lo que llevamos de año ya ha publicado seis trabajos de investigación. El autor restante, Marc Bertin, es el autor “entrepanes”, el del medio, una de las posiciones más odiadas. Hasta ahora ha hecho pocas cosas, pero muy interesantes. Veamos esta última.
El trabajo de Atanassova, Bertin y Lariviére se titula “On the composition of Scientific Abstracts” y se propone:

“… to measure the similarity between sentences that appear in abstracts and sentences that are found in the body of articles. Locating the zones in a paper that are used as sources for constructing the abstract, either by direct re-use of their sentences or by reformulations, will give us a better understanding on the parts of an article that are considered as most important by the authors and that, according to them, cover the key elements of the text”

De este objetivo general se desprenden dos preguntas de investigación. La primera es simple: ¿ Qué proporción del resumen surge de la copia literal o aproximada de frases del texto del trabajo íntegro ?. Esta primera pregunta se relaciona con la cuestión de hasta qué punto un resumen refleja adecuadamente el contenido del artículo que condensa. La segunda pregunta tiene, por así decir, trampa: Teniendo en cuenta la estructura retórica de los trabajos de investigación ¿ En qué parte del texto se sitúan las frases que constituyen el resumen ?. La trampa de esta pregunta se refiere a la posibilidad de aplicar los resultados del estudio al diseño de procedimientos automáticos de condensación. ¡ Ahí es nada !.
A la hora de la verdad, los autores emplean un conjunto de datos al que ya han recurrido más de una vez, compuesto de más de 85.000 artículos publicados en las distintas cabeceras de PLoS. Tras algunas comprobaciones y precisiones, desglosan los textos y los resúmenes en frases y aplican tres medidas de similitud al conjunto.

Los resultados muestran que un 16 por ciento de los resúmenes cuentan con frases totalmente originales y que el restante 84 % están confeccionados con al menos una frase procedente del cuerpo del artículo correspondiente. Casi en la cuarta parte de los trabajos analizados se detecta una reutilización de frases del texto en los resúmenes con niveles de similitud superiores a 0.6. Por otra parte, por término medio los resúmenes de los trabajos se han confeccionado con frases procedentes en un cuatro por ciento de las introducciones y en casi un ocho por ciento con frases de la discusión (la lectura de la gráfica correspondiente no es sencilla).
Recomiendo encarecidamente la lectura de este trabajo. Sus resultados son de la mayor relevancia para la escritura científica y su aprendizaje.

Mi interés por el Journal of Documentation es mantenido. Sin embargo, algo está causando que decaiga mi atención sobre dos revistas españolas que hasta la fecha he seguido con interés: los últimos sumarios de la Revista Española de Documentación Científica parecen indicar una ampliación de su cobertura, que cada vez se refiere menos a documentos y procesos de comunicación científica. Otro tanto sucede con El Profesional de la Información (EPI) cuya deriva hacia los estudios de Comunicación es patente. El último número se centra en “Metamedios y Audiencias” (¿?) .

Se diría que las dos rvistas están perdiendo algo de su identidad y, en esta sociedad donde las pérdidas llaman unas a otras, esa se puede traducir en una pérdida de interés de los lectores de ambas cabeceras. Sería otra noticia muy mala.

¿ También el jazz es materia nocturna ?

He rebuscado en mi biblioteca hasta dar con un buen libro sobre la historia y el desarrollo del jazz. Lo escribieron dos alemanes, Joachim E. Berendt y Günther Huesmann en 1953 y lo titularon “Das grosse Jazzbuch: Von New Orleans bis Jazz Rock”. Aunque existe versión en español de una obra parecida, yo he consultado la séptima edición en inglés (de 2005) tratando de responderme a mí mismo la pregunta que da título a esta entrada. La cuestión me ronda la cabeza porque, desde hace meses, frecuento uno de esos locales, mezcla de horno y cafetería, que ambienta los desayunos con… jazz. Al principio me resultaba chocante tomar sorbos de café mientras Oscar Peterson (que no me gustaba) aporreaba las teclas; luego esa combinación me empezó a interesar  (no he conseguido lo mismo con Peterson) y ando dando vueltas a ese tema con todas las variantes que se os ocurran.

¿ Tiene la música un momento del día ?
¿ Tiene cada momento su música ?
¿ Un estilo se ajusta a todas las sensibilidades ?
¿ Estamos utilizando la música ?

Schroeder

La “foto de grupo” de bienvenida a la exposición que el Museum of Science and Industry de Chicago organizó a principios de 2013 para honrar al dibujante Charles M. Schulz

En contra de lo que yo creía y a diferencia del termino “rock and roll”, la palabra jazz, que originalmente se escribía “jas” no tiene analogías sexuales y, antes que a la música, se refería a algunas especialidades deportivas. Sin embargo, no hay club de jazz donde no haya presenciado los primeros escarceos de seducciones balbucientes; tan torpes que necesitan de la complicidad del alcohol y los blues aburridos para llegar al consabido “Let’s get out of here”. Vale, lo admito, tampoco me matan los blues que no sean de Davis.

Seamos convencionales
El día debería comenzar con los ritmos invariables de la música barroca o con alguno de los revoloteos de pájaros de Yoshimatsu( al estilo del alllegro de Cyberbird). Luego, en lugar de machacarnos las entendederas con la cháchara de cualquier tertulia política o las gastadas ocurrencias de cualquier programa despertador, estaría bien recurrir a música de buen rollito aunque, claro, eso va en gustos. En mi modesta estadística, Pablo Alborán gana por mucho a la caterva de practicantes del hip hop y el reguetón, que sin embargo dominan los trayectos vespertinos de vuelta del trabajo-recogida de pareja.
No sé nada de la música que ambienta los trabajos de cada uno, aunque podría practicar la mala fe y el exabrupto si me atuviera a la que, desde muchos andamios, arrojan radiocasetes empolvados.
Hay en la jornada un periodo de no-musica, dominado por eso que los publicistas de llaman el “prime time” los programas de televisión pero ¿ Qué pasa cuando se oscurece la caja y se ilumina la lamparilla ?. ¿ Es entonces el momento del jazz ?.

Un roto y un descosido
¿ Es posible que el jazz combine tanto con las bebidas como con los suspiros ? ¿ Que sirva para un roto como para un descosido ? ¿ Que consintamos en rebajarlo a “disimulo de gemidos”?.
Me resisto a tanto convencionalismo. Es verdad que el jazz se nos ofrece “en horario nocturno” tanto si es música en directo como si ambienta cualquier garito. Pero no tiene por qué emplearse sólo como coartada para la falta de palabras entre los amantes o los amigos. La música no ha de ocultar silencios. La música utilitaria acaba siendo despreciada.
Pienso seguir escuchando jazz de buena mañana y en cualquier otro momento que me pille. Dejaré que el jazz me utilice a mí, en lugar de usarlo y, así la música, esa música y yo intercambiaremos tiempos. Todo un trato y una oportunidad para entender a Oscar Peterson. O intentarlo.
De momento, me quedo con el trio de Marcin Wasilewski. Su video contiene un ejemplo perfecto de la tensión entre imitación y variación propia de toda la música y que, en términos jazzisticos, se traduce por tensión entre arreglo e improvisación. Es excelente el modo en que parafrasea la música de Ennio Morricone para Cinema Paradiso, una de las últimas películas que me hizo llorar. Y es una suerte que la grabación, para la radio holandesa VPRO, tenga por fondo el dique oeste del puerto de Amsterdam, el Oosterdok, con la silueta del Museo Nemo de la Ciencia tan parecida a un gran buque varado.

 


Y si alguien se pregunta por qué he elegido la “foto de grupo” que presidía la exposición sobre Schulz, que compare la postura de Marcin al teclado con la del bueno de Schroeder… y se olvide del pelo, claro.
Pasadlo muy bien, pero no seais buenos. No vale la pena.

Cuestión de calores

La temperatura media durante el mes de Agosto en Londres es de 19 grados. Por aquí, a tres semanas del solsticio, ya hemos superado los 30 algunos días. Valga la comparación como la forma más prosaica (e idiota) de presentar el poema con el que os deseo un buen fin de semana no sin antes, faltaría más, aburriros con algunas explicaciones.

Buganvilla

El sol de principios de Junio fintrándose en las hojas de las buganvillas. En unos días, ese “too hot the eye” las consumirá y ahí está la gracia.

Hace unos días yo aplaudí la iniciativa de The Guardian de publicar videos en los que actrices y actores populares declamaban algunos pasajes de las obras de Shakespeare. Un proyecto similar está divulgando ¡ ahí es nada ! sus sonetos de amor. No creo que llegue a abarcar los 154 y quizá no sea necesario, porque los botones de muestra que hasta hora conozco me han dejado no sólo satisfecho, sino totalmente boquiabierto.
Los productores de la serie Doctors, una telenovela de la BBC que describe los avatares de un centro de salud y su personal, decidieron incorporar a los capítulos del 18 al 22 de abril un audio con un soneto de Shakespeare cada día; el tema del capítulo estaba relacionado con el tema del soneto en cuestión y, así, desfilaron la muerte, las pesadillas, la lujuria, la pérdida, el deterioro…

Yo he tenido la suerte de toparme con el que parece más popular de todos: el soneto 18, declamado por Lorna Laidlaw, una Brummie que por suerte muta su acento para entonar el poema con toda la delicadeza que el inglés de principios del siglo XVII requiere. El soneto, amoroso y dedicado a un hombre joven, como la mayoría de los sonetos de Shakespeare, toma su título del primer verso ¿ Te comparo a un día de verano ? y la respuesta negativa a esa pregunta encandila a lo largo de los tres cuartetos y el pareado final. El original dice así:

Shall I compare thee to a summer’s day?
Thou art more lovely and more temperate:
Rough winds do shake the darling buds of May,
And summer’s lease hath all too short a date:
Sometime too hot the eye of heaven shines,
And often is his gold complexion dimm’d;
And every fair from fair sometime declines,
By chance, or nature’s changing course, untrimm’d:
But thy eternal summer shall not fade,
Nor lose possession of that fair thou ow’st;
Nor shall Death brag thou wander’st in his shade,
When in eternal lines to time thou grow’st:
So long as men can breathe, or eyes can see,
So long lives this, and this gives life to thee.

Vale, está claro, ese thee y ese thou que llegarán a convertirse en you y ese hath que será have no ayudan demasiado. Por suerte hay quien se ha encargado de ofrecer hasta tres traducciones al español, incluyendo la clásica de Mújica Lainez.

Yo prefiero, como imagino que todos, la música del original inglés. Sobre todo en la voz de Lorna, que aquí está:

Y hablando de música ¿ Cuál os sugeriré ?
La más veraniega y londinense que conozco, la Water Music de Haendel, se interpretó el 17 de Julio de 1717, más o menos un siglo después de los poemas y del propio Shakespeare, pero tranquilos. El que quiera una versión con orquesta reducida que la vea y escuche. Por otra parte, al soneto 18 le han llegado a poner música a ritmo de jazz, pero tampoco creo que deba ser tan literal. Prefiero ofreceros el tema probablemente más veraniego de todos: el aria inicial (en realidad es una nana) de Porgy & Bess, la que todo el mundo conoce por Summertime. Os dejo con Annie Lennox, sí, la de Eurythmics; escocesa, sesentona y potente.

Me pregunto cómo habría quedado ese “Sometime too hot the eye of heaven shines” (más o menos “A veces el sol brilla con demasiado calor”) si la temperatura de Londres (o de Stratford, total por 100 millas) hubiera sido la de estos pagos…