Arrecian las protestas contra el ERIH ( y yo que me alegro)

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La European Science Foundation parece imitar el funcionamiento de la empresa Thomson Reuters en lo que se refiere al European Reference Index for the Humanities (ERIH) cuya gestión transfirió hace dos años a un centro denominado Norwegian Centre for Research Data. Creo haber conocido a uno de sus responsables en una reunión de la Deutsche Akademie der Wissenschaften y no me ofreció una impresión buena.

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Prometo que no es miembro de ningún panel de expertos de alguna institución europea

Consideraciones personales aparte, la idea inicial (2002) del ERIH era recopilar una lista de publicaciones de investigación en Humanidades (que se ha ampliado a las ciencias sociales desde la intervención de los noruegos) y después proceder a su distribución en grupos ordenados. La idea recuerda poderosamente los cuartiles de la distribución de las revistas de investigación por sus factores de impacto, que ya realizan los sistemas Web of Science y el Scientific Journals Ranking con datos de Sopus. Otros sistemas regionales (Latindex) y hasta locales siguen esa estela. La valoración de las actividades de los grupos de investigación y las decisiones sobre la financiación  de sus proyectos toman en consideración el nivel adjudicado a las revistas en que han publicado previos trabajos. Para más información… ¡ Ay ! el BOE.

Un grupo de directores de revistas de investigación (he contado algo menos de 60 títulos) sobre Historia de las ciencias ha solicitado a los responsables de ERIH que eliminen sus revistas de la lista. La iniciativa es similar a la que se ha dado en llamar San Francisco Declaration on Research Assessment (DORA, aprobada el 13 de Mayo de 2013) o a la del IEEE sobre el uso apropiado de indicadores bibliométricos (aprobada el 9 de Septiembre del mismo año).

Los investigadores en humanidades parten de una apreciación común con las de las iniciativas mencionadas:

“We now confront a situation in which our own research work is being subjected to putatively precise accountancy by arbitrary and unaccountable agencies…”

Y abundan en argumentos también comunes a los esgrimidos en las declaraciones de 2013: la buena investigación y el contenido de calidad pueden aparecer en cuanquier revista científica y las características positivas o negativas de una revista no tienen por qué ser traducibles a todos y cada uno de los artículos que publican.
Algunos de mis colegas han publicado análisis sobre unos u otros aspectos del ERIH
Y otros, aún más próximos, han aportado criterios para un uso razonable de los indicadores.
Yo también considero que la comunicación científica en humanidades dista mucho de poder abarcarse (mucho menos juzgarse)  con la simpleza que el ERIH propone. Si yo fuera editor de una revista de investigación en Humanidades también solicitaría “with all due respect” que fuera excluída de esa lista.
Me intriga saber qué sucederá cuando todas las revistas satisfagan todos los criterios de calidad de todas las listas.

Títulos, impacto, resúmenes y James

Hacía tiempo que no aparecían contemporáneamente trabajos originales interesantes sobre escritura científica. Quiero reseñar aquí algunos publicados (con la excepción de uno) recientemente. Versan sobre la relación entre el impacto y el formato de los títulos y sobre un tipo especial de resúmenes. Al final comentaré el último trabajo de James Hartley, a quien tanto debo.

Sobre los títulos

El último número de Scientometrics (Junio de 2016) contiene el trabajo “What makes a ‘good’ title and (how) does it matter for citations? A review and general model of article title attributes in management science” de Lakshmi Balachandran Nair y Michael Gibbert, los dos profesores de Comunicación en Suiza, por extraño que parezca. Su objetivo es determinar cuáles son las características de un “buen título” y cómo afectan a su futuro impacto. Distinguen hasta cinco tipos diferentes de atributos en los títulos de trabajos de investigación sobre Gestión: longitud, uso de caracteres no alfabéticos, estructura en una o varias frases, contenido de información contextual y atributos lingüísticos (como el uso de acrónimos). Y aquí viene el “spoiler”: ni la longitud, ni el contexto ni los atributos lingüísticos tienen influencia sobre la posterior frecuencia de citas de cada trabajo.
El segundo número de 2015 de la Revista de Lenguas para Fines Específicos aún no ha llegado a Dialnet y es una pena porque es una buena publicación con trabajos interesantes. El que firman Johanna Entralgo y Françoise Salager-Meyer, de la Universidad venezolana de Los Andes, en colaboración con Marianela Luzardo, de mi querida Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín (¡ saludos Lina !) es un buen ejemplo. Se titula “¿Cuán gramaticalmente complejos son los títulos de los artículos científicos en las ciencias naturales?” y se centra en el vocabulario que se utiliza en los títulos de trabajos (anglosajones) de Biología y Ciencias Físicas. Su objetivo es obtener orientación sobre los materiales pedagógicos a emplear en los estudios de postgrado y creo que estas autoras están muy bien encaminadas.

Sobre los resúmenes

Muchas de las veces que presto atención a lo que se publica sobre resúmenes me encuentro con el mismo oxímoron. Al igual que es contradictorio hablar de resúmenes “ampliados” cuando nos referimos a resúmenes para congresos, el trabajo “Amplifying scientific paper’s abstract by leveraging data-weighted reconstruction” se propone

… to generate amplified scientific paper’s abstract, which can illustrate the most influential aspects of paper. We achieve this goal through data-weighted reconstruction approach which consists of weight learning and salient sentence selection. Citation sentences’ semantic information and social struc- ture are taken into consideration in the process of sentences’ weight learning”.

¿ Ampliar o extender lo que resulta de una condensación y contracción ? Pues vale.
Francamente, veo lo que Shansong Yang y sus colegas de la china Zhejiang University hacen y, sofisticaciones matemáticas aparte, no encuentro mucha diferencia con el fundamento de las KeyWord Plus incorporadas al Science Citation Index desde hace medio siglo. Entonces se trataba de aprovechar los textos de los trabajos citados para proporcionar nuevos elementos de acceso y recuperación temática. En la idea de ahora se aprovecha el contexto que rodea la mención de cada referencia en el texto y eso también recuerda poderosamente uno de los puntos de partida de Google.
Por su parte, Ruth Breeze, que ahora trabaja en el Instituto Cultura y Sociedad, dependiente de la Universidad de Navarra, ha publicado un análisis precioso sobre lo que ella llama “author summary”. Lo define como un nuevo genero y se propone, primero evidenciar en qué se diferencia de los resúmenes convencionales y, además, valorar si esos resúmenes efectivamente contribuyen a que los estudiantes comprendan el contenido de los trabajos.
El trabajo se titula “Tracing the development of an emergent part-genre: The author summary” y en él Ruth toma su material empírico de algunas revistas del sistema PLoS donde, en efecto, se publican bajo el nombre de “author summary” lo que en otros casos se llama “lay summaries” y se aproxima mucho a las “significance statements” de publicaciones como PNAS o al batiburrillo de contenidos de la página de resúmenes de cada artículo de Science. La idea es elaborar un brave texto comprensible para el no especialista y hasta cierto punto justificativo. De todos los trabajos que comento aquí, éste sin duda es el más relevante y recomendable para los interesados en la comunicación y la escritura científicas.

…Y James

Hace poco recibí un avance de un trabajo de James Hartley que muy poco después ha aparecido en Scientometrics. Con su humor habitual, este viejo profesor (emérito en la Facultad de Psicología de la coqueta Keele University, en Staffordshire) discute la validez de uno de los índices de legibilidad de textos en inglés, el de Flesch. Es admirable como, en sólo tres páginas, James proclama y demuestra la poca fiabilidad y la inconveniencia de un método que ya ha cumplido los 70 años.
James Hartley ha publicado un trabajo por trimestre los dos últimos años. Leedlos todos porque se centran en la escritura científica y porque no tienen desperdicio.

Otra vez Berlín

Este fin de semana era el de Regensburg y su Craft Bier Festival, con el que los alemanes han enloquecido durante un par de días. Y no se han quedado solos. Pero hete aquí que Carolina Velasco, que está enamorada de Berlín, ha escrito en Canino sobre los cabarets de la república de Weimar. Y lo ha hecho de forma más coherente e informada de lo que yo lo hice a mediados de abril.

Regensburg

La Universidad de Regensburg y el Danubio al anochecer

Justo es que reconozca su trabajo y lo recomiende, porque completa los pobres comentarios que yo dediqué a la época y los sitios.

No dejéis que la semana pueda con vosotros. Yo, por si las moscas, he dejado que me regalen entradas y voy a recurrir a la segunda sonata de Brahms. Una preciosidad, de verdad.

Placeres de otros sentidos

Un martes y trece, en Diciembre de 2010, comenzó a emitirse la serie Luther (BBC) y a mí me atrapó desde el principio. Me gustó el papel que compone Idris Elba; me gustó la  relación con Warren Brown (un sargento con el clásico apellido Ripley) y muy especialmente el personaje  de Ruth Wilson que nunca, nunca se ha mostrado tan patológica como personificando a la siniestra Alice Morgan.

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Idris Elba y Ruth Wilson en la escena del puente, una despedida que, como las mejores despedidas, es también una promesa.

Como en casi todas las series, el interés se disuelve con el transcurso de las temporadas pero, cuando confieso que me atrapó desde el principio, quiero decir desde el principio: desde la cabecera donde un Londres silueteado contra un fondo rojo sangre desfila al compás del Paradise Circus.

Luther

Una novela gráfica diseñada por Nic Benns, el creador de los títulos de la serie. Corresponde al primer episodio de la segunda temporada, nada recomendable para menores y del que muchos adultos también deberían apartarse…

Adoro ese tema sobre todo por la forma en que los obstinatos del bajo eléctrico y la voz de Hope Sandoval logran crear esa atmósfera enrarecida que tan bien cuadra con la historia. No me extraña que el tema se haya empelado en algunas escenas vampíricas. Al fin y al cabo Hope Sandoval es una californiana de origen mexicano, bastante próxima a los cultos del pecado y de la muerte, por tanto.

Hope escribía las letras que cantaba con su grupo original y creo que esta vez también ha contribuido a los versos que parecen proceder de un canto medieval:

 

It’s unfortunate that when we feel a stone
We can roll ourselves over ’cause we’re uncomfortable
Oh well, the devil makes us sin
But we like it when we’re spinning in his grip

 

El tema tiene un video oficial que se inicia con la supuesta confesión de una antigua prostituta. Su visión está restringida. Yo he preferido un video realizado, según parece, por el aficionado y seguidor del grupo Valentin Petishkin. Me gusta que la creatividad llame a creatividad. Quien quiera combinarlo con placeres de otros sentidos, además del oido, creo que acertará. Yo sólo espero que contribuya a vuestro fin de semana y, en todo caso, a que echéis un vistazo a la serie cuyas dos primeras temporadas no tienen desperdicio, de verdad. Que no os desanime el principio, absolutamente naif y amateur de las imágenes. Como la escena del puente, acaba de forma sugerente. Sed malos.

Un raudal de ignorancias con tricornio

La última producción de la Comañía Nacional de Teatro Clásico presenta una escenografía renovada para El Alcalde de Zalamea. Muchos son los detalles que me gustan. De entre ellos, me parece muy expresivo que el rapto y violación de la hija de Crespo se simbolicen con un raudal que se derrama violentamente sobre la pobre Isabel.

Al público de la ópera Handa en el Puerto de Sidney le acaba de caer encima raudales de ignorancia. Cuando comenté la producción de Carmen para la Opera Estatal de Berlin defendí que huir de la peineta, la mantilla y la pandereta significaba descontextualizar la trama e incidir en los valores que la historia contiene: amor, muerte, sexo. Estos valores prevalecen por encima de Merimée, de Bizet y de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla.

culturicidio

Ya lo de las gafas de sol lo dejamos estar, aunque una representación nocturna junto al puerto de Sidney no es la mejor publicidad para Ray Ban. En fin, es una instantánea de la representación.

En el caso de la Carmen producida hace un par de temporadas para Opera Australia, la historia se inicia en una especie de albero (teñido de rojo, sin embargo) donde algunos pilluelos simulan una capea, y continua con el coro de guardias, ataviados al más puro estilo ejército republicano a quienes jalea un un brigadier… con tricornio y uniforme de gala. El culturicidio incluye algunos tanques de la Guerra Civil de guardarropía y cuenta con la complicidad de un director de escena llamado Gale Edwards. Ha contado, desde luego, con la colaboración necesaria de la diseñadora de vestuario Julie Lynch, a quien alguien desea que cuanto antes haga honor  a su apellido. Lo que en Berlín merecía mi aplauso aquí se lleva mi protesta. Si os queréis unir a ella, las pruebas están en la grabación completa.

Menos mal que sólo es miércoles. Yo me he negado a seguir asistiendo a más desacato. En cuanto a los australianos de chaqué y a las pedrerías de sus parejas, sospecho que se consolaron a base del campagne que corría, también a raudales, en el Adina Garden Bar.

All about show

A while ago I devoted one of my entries to one of John Oliver’s stands up (yet seated) . I had a lot of fun listening to his opinions on Science reporting and sharing them with you all. Today I get back to the topic in a more reflexive way, that of Jonathan Wolff, the UCL philosopher and op-ed columnist for The Guardian.

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Jonathan Wolff, from University College London, in his official portrait for The Guardian

I feel the upmost respect for these guys who are capable of applying  reasoning against mainstream thinking (if current trends are a result of thought and not mere  excuses to support the economic stablishment, you know). My dear Benoît Godin (Institut National de la Recherche Scientifique, Quebec) and Michael Strevens (New York University) also have my esteem because both are people able to take their time at examining the (usually taken for granted) rule and deny or confirm it’s validity. Amazing people.

Pay attention to Jonathan Wolff and then, please, think, just think.

Sorry to bother you once again with such a boring protest.

Predica con el ejemplo y la letra, lo de menos

Me gusta mucho la costumbre de convocar a las aulas al ritmo de una canción y de  despedir la jornada escolar con música. ¡ dios ! Es muchísimo más estético que los timbrazos y sirenas que todos hemos soportado, aquellos odiosos adelantos de las llamadas a las cadenas de producción. Supongo, además,  que es un alivio que la música suavice el anuncio de la diaria mutilación: a las cinco o así cercenan tu propio tiempo (y de paso tu identidad) y, como por arte de cuento, de mujeres y hombres se pasa a madres y padres. De caballos a ratones. Pues bueno. Lo que me intriga son los temas musicales que amenizan la entrada y la salida del colegio.

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Bueno, tampoco pretendía remontarme tanto y, aunque la foto es original, nunca he estado en Villamediana. Pero os hacéis una idea ¿ verdad ?

Debe haber razones poderosas, episodios definitivos en la biografía de, pongamos la directora de un centro, por los cuales las nueve de la mañana es la hora de The Beatles. Y, de toda su discografía, va y se le ocurre elegir el maravilloso himno “Imagine” de John Lennon.
¿ En serio ?
Espero que no haya angloparlantes entre los nenes y nenas de la escuela infantil de que hablo. El aspecto de sus padres y madres y el nivel de sus conversaciones no augura una gran “soltura lingüística”, afortunadamente. De otro modo, resultaría chocante (como si asistiera a la escena) que en una reunión del AMPA alguien pidiera explicaciones sobre eso de que :

Imagine there’s no heaven
It’s easy if you try
No hell below us
Above us only sky

Los niños podrían enterarse y comentar antes de la clase de catecismo también aquello de

…Nothing to kill or die for
And no religion too

Encantador ¿ no es cierto ?
Bien, pues olvidad los niños y dejad paso a los adolescentes. No a los de ahora, claro, me refiero a los de mediados de los noventa.
En aquella época empezábamos a saber inglés, lo que significaba exactamente que podíamos canturrear algunos temas imitando el sonido de las palabras pero sin catar para nada el significado. Muchísimo menos si había algo de argot por medio, claro. Y sin embargo… las canciones funcionaban de miedo. Unas pulsaciones en el bajo, las profundidades de una voz de barítono y ¡ zas ! se empezaba cerrando los ojos y se acababa… bueno, abriendo todo lo demás, por así decir.
Nada como el rythm and blues y nadie como Barry White (que ni de coña se apellidaba White, claro, con aquel armario de dos cuerpos por aspecto negro, negro) para eso. Algunas perlas de la letra de una de las canciones que prefiero:

your foreplay just blows my mind…
…so many things
I could do to you and so many ways I can please

…And if you think you can turn me out (you mean on, Barry ?)
Baby I wish that you would

…Why don’t you start turning down the lights
And show me just what you can do?
Here I am, practice on me

Y ahora el video, del que no he podido identificar a la chica. Damn it !


Que Barry descanse en paz, pero a vosotros ni se os ocurra. No seáis buenos, no vale la pena. Y ya sabéis: la letra, lo de menos.