Venga va… pero sólo porque lo habéis pedido

Alfredo C, a quien quiero bien aunque se haya empeñado en gastarme el nombre, me pasó un papel manuscrito con el título de una canción que me gustaba, como a muchos. Tardé bastante en averiguar que el “grey street” escrito en el papel correspondía en realidad a  “Jarryd James”, el nombre del cantante. El título del tema, sin embargo, era el correcto: Do you remember.
Bien. Estoy lo bastante tocado para no atreverme, ni de lejos, con esa canción de tono tan nostálgico, tan post-ruptura y todo eso. Además, la deformación electrónica de la voz de un cantante me parece la última de las concesiones a una industria ávida de temitas originales que endilgarnos, oído interno mediante.
Esto dicho, la canción me gusta. Y mi medio loto agradece sus sforzandi cuando de abrir las caderas se trata, aunque duela. Por suerte, no hacen más que salirle versiones y, de entre ellas, la que prefiero por gamberra, por ligera, por desafiante, es la de Tribal Campagne cuya vocalista, Jayme Palmer, anda escupiendo su despecho ante el micrófono. Ojalá yo pudiera hacer lo mismo.


Enlazar el video de este grupo de Los Angeles no sale gratis, claro. La versión original tiene un clip maravilloso, obra de Jake Jelicich, y no he podido resistirme a reproduciros el rostro de Emily Bador, la imagen del videoclip, londinense de 18 años, 1,70 y cuya imagen de paraíso es pasear un perro llevando gafas de sol estilo ojos de gato. Como vive en Brighton, a pesar de ser medio malaya, dudo que tenga muchas oportunidades en esta época.

Emily
Mi intención esta semana era pasar del viernes y desearos una buena semana a partir del lunes, pero Alfredo y una gran cantidad de trabajo docente me han hecho aplazar el cambio hasta fecha próxima.
Que seáis felices o, cuanto menos, que algo y alguien os proporcionen alguna satisfacción este fin de semana. Algunos nos seguiremos viendo en nuestra mezcla de taichi y yoga.

Se me olvidaba: la letra del tema es bastante críptica. Para quienes vaya para nota (los que no se conforman con tararear) ahí les viene:

When did we lose our way?
Easier to let it go
So many can’t tell anybody
Harder to let you know
Call me when you’ve made up your mind but you won’t
Caught up in the way that you played my heart
Only love could ever hit this hard

Oh, don’t be scared about it
Don’t forget it was real
Do you remember the way it made you feel?
Do you remember the things it let you feel?

How do I make you stay,
When it’s easier to let you go?
Nobody knows what we know about it
No one needs to know
Call me when you’ve made up your mind but you won’t
Caught up in a way that you played my heart
Only love could ever hit this hard

Oh, don’t be scared about it
Don’t forget it was real
Do you remember the way it made you feel?
Do you remember the things it let you feel?

When you love to your limit
You gave all you’re given
Who you gonna pray to when you’re there?
Will you find out that there ain’t no other love
No other love for you

Oh, don’t be scared about it
Don’t forget it was real
Do you remember the way it made you feel?
Do you remember the things it let you feel?

Oh, when you think about it
Do you remember me?
Do you remember the way it made you feel?
Do you remember the things it let you feel?

Que no sea nada.

 

No juernes sin viérbado

Acordémoslo: cada vez que un viernes es festivo y el jueves es el último día laborable, el viernes se confunde con el sábado y, así, cada juernes tiene su viérbado. Yo he aprovechado la confusión para visitar el Centro del Carmen y una exposición realmente singular: “El rostro de las letras”. La ocasión me ha deparado muchas  sorpresas. Y todas agradables. El sarcófago de Blasco Ibáñez o los grafitis en los confesionarios del primer claustro del convento no han sido las únicas. Verle el aspecto a Zorrilla en una foto (o daguerrotio o como se llamara, que murió en 1893) y seguir la galería de imágenes hasta el Baroja de los años 50 en el Parque del Retiro y el Azorín que, por la misma época, sólo salía de su casa madrileña para ir al cine… de algún modo marca.

Alguien escribió hace poco en un muro de la calle de Calatrava la inscripción “Gracias por haber hecho este mundo  mejor”. Yo, que últimamente pienso de alguna persona justo lo contrario, me he reconciliado con el paso del tiempo saboreando la foto de Benito Pérez Galdós (de quien he leído con placer miles de páginas) con uno de sus perros, creo que el más grande.

Ya veis: no hay música hoy. Sólo (y nada menos que) el video que os adjunto.

 

 

Un día de estos tendré que leer a Josep Pla y a Miguel de Unamuno… Esos sí que han hecho mejor el mundo y, estoy seguro, son capaces de hacerme mejor a mí.

! Ah ¡ Y si no os gusta la fotografía y pasáis de la literatura, acudid igualmente al Convento del Carmen: el rumor de los pájaros sobrevolando el claustro es suficiente motivo para sentirse agradecido a la vida (y al cambio climático, lo siento).

Publicación de trabajos científicos: preparación del manuscrito, fases y criterios

Hace algún tiempo impartí algunas clases sobre comunicación científica para la Universidad de Oviedo, a través de la plataforma de la OEI. He revisado algunos de los textos y creo que el que ofrezco a continuación sigue vigente y puede ser útil. El esquema de este tema es el siguiente:

Introducción
Antes de la realización del estudio
Autores y contribuidores
El autor correspondiente
Plan de publicación
Las fases y criterios para la elección de la revista
La orientación y los objetivos de la revista
La audiencia y popularidad de la revista
El retraso de publicación
Las tarifas por publicación y los costes del acceso abierto
La difusión, el impacto y los índices de calidad de las revistas
La presencia en bases de datos y listas
Los indicadores bibliométricos en la selección de revistas
La publicación
El proceso de revisión
Respuesta a los revisores
Los pasos finales

¡ Ojala no resulte demsiado aburrido !

Introducción

Muchas revistas científicas contemplan un aumento continuado del número de manuscritos que les llegan en la actualidad. Las razones son variadas. Por una parte, existen nuevas disposiciones legales que hacen que, por ejemplo en Medicina, sea necesario publicar los resultados de ensayos clínicos, incluso en las fases iniciales, para que se aprueben nuevos medicamentos. Además, los sistemas de contratación y promoción académica basados en la publicación de artículos científicos se extienden de país en país y de administración en administración. Cuando le ha llegado el turno a China, las cifras se disparan: hace poco los editores del Journal of Agricultural and Food Chemistry, una de las grandes revistas de investigación de alimentos, ponían en evidencia el aumento de programas científicos de calidad en países que no eran los dominantes hasta ese momento; como consecuencia, el número de manuscritos procedentes de China habían experimentado un aumento del 311 por ciento entre 2003 y 2006 (el segundo país en esa escala era, mira tú por dónde, España). Pero no sólo se trata de que cada vez se producen más artículos; además, continuamente aparecen nuevas revistas que proporcionan más oportunidades de publicación.

La publicación es un proceso que se desarrolla en varias fases. La primera de ellas es incluso anterior al inicio del trabajo experimental. La segunda se desarrolla desde el momento en que los autores disponen de un manuscrito sobre la investigación realizada y se basa en elegir la revista adecuada para su publicación. Tras ella, la fase de presentación del manuscrito tiene algunos aspectos mecánicos y otros no tanto. La relación con los editores de la revista y revisores del trabajo marca la última fase previa a la publicación efectiva.

Antes de la realización del estudio

Antes incluso del inicio del estudio es bueno familiarizarse con las prácticas de publicación correctas y con los requisitos y procedimientos de las revistas. Esto ayudará a garantizar que, una vez completo, el manuscrito que resume los resultados de la investigación es adecuado para su presentación a una revista.

Quién es autor y quién es contribuidor

Decidir quiénes son autores y declarar qué tipo de contribución ha realizado cada uno son formas de hacer explícita la asignación de responsabilidad, de reconocer el trabajo creativo y de garantizar la transparencia. La mayoría de las revistas (de cualquier disciplina) han adoptado las directrices del Comité Internacional de Directores de Revistas Médicas (ICMJE) que establecen que se debe reconocer como autores a aquellos que han hecho aportaciones significativas a:

 

  1. La concepción (la idea) y el diseño del estudio, la adquisición de datos o su análisis e interpretación
  2. La redacción o revisión del contenido intelectual del manuscrito y
  3. La aprobación de la publicación en su versión definitiva.

Los autores deben satisfacer los tres criterios y cualesquiera otras personas que hayan participado en sólo alguno de ellos pueden ver reconocida su contribución en el apartado de agradecimientos. El momento ideal para acordar quién va a firmar una publicación es precisamente éste: antes del inicio de los trabajos.

La cuestión es mucho más importante cuando se plantea ante estudios multicéntricos (los que implican a pacientes de muchos hospitales si se trata de Medicina, los seguimientos astronómicos desde diversos observatorios, los que requieren tomas de datos en diferentes océanos y otros ejemplos) o estudios de amplio alcance (como los experimentos de física corpuscular o los análisis genómicos) que implican a un número muy elevado de investigadores. Es crucial que se establezcan unos criterios para la autoría y, probablemente, también para el orden de aparición de los autores en el trabajo.

El autor correspondiente

La mayoría de las revistas recomiendan designar a uno de los autores para presentar el manuscrito y servir de intermediario entre el conjunto de autores y la revista. El autor correspondiente (que se podría seleccionar atendiendo a su capacidad para ayudar a coordinar el proceso de revisión) se debería elegir pronto para organizar la eventual preparación y el envío de materiales requeridos a lo largo del proceso.

El autor correspondiente no es necesariamente el primer firmante ni el principal, pero debería contar con total acceso a los datos del estudio para asegurar la exactitud y compleción del manuscrito y su contenido. De hecho, es curioso observar en artículos modernos precisiones como la siguiente:

Susana Balcells and Daniel Grinberg are Co-last authors

El plan de publicación

La comunicación es un proceso con diversas fases y cada una de ellas resulta en la publicación de un tipo de trabajo. Este proceso culmina en la publicación del original de investigación, que ahora tratamos.

Por otra parte, es muy habitual que la publicación se considere un paso lógico y hasta obligado de un proyecto de investigación, que se puede componer en diversos estudios relacionados, pero autónomos.

El plan de publicación es un instrumento muy útil para representar los momentos en que se han de obtener datos y para articular el destino de publicación de cada uno de los estudios del proyecto (que se pueden ir desgranando en congresos nacionales, internacionales, revistas, seminarios…). Además, puede ayudar a proporcionar detalles sobre las diversas publicaciones que emanen de estudios muy amplios con muchas metas diferentes.

Las fases y criterios para la elección de la revista

Escoger la revista apropiada para tu manuscrito influirá en las posibilidades de que lo publiquen con facilidad y rapidez.

Para seleccionar la revista a la que presentar un manuscrito, el criterio clave es identificar el foro más apropiado para la publicación de los hallazgos a la audiencia adecuada. Es importante llegar a una decisión priorizando y ponderando varios criterios: la relevancia y reputación de la revista, la audiencia (los lectores) las consideraciones geográficas, la rapidez, la flexibilidad y las opciones de acceso. Las revistas generales, especializadas y subespecializadas ofrecen una amplia gama de opciones, siempre dentro del marco de la revisión por expertos, para alcanzar las audiencias globales, regionales y nacionales. Además, de la elección de la revista depende el prestigio personal del investigador. Es bastante usual que se señale a alguien susurrando “¡ Tiene dos Natures!”

Al igual que se negocian las cuestiones referentes a la autoría de los trabajos se discute y acuerda la revista a la que se presenta un manuscrito. A veces el consejo de personas ajenas al equipo de investigación es especialmente valioso y esto se refiere tanto a investigadores senior como a bibliotecarios o documentalistas buenos conocedores de la disciplina.

La fase fase de negociación puede resultar en una lista más o menos numerosa pero bastante amplia. A continuación, la lista de revistas candidatas se reducirá progresivamente mediante el examen directo de las elegidas en primera instancia. En todo caso, conviene examinar las características a valorar para alcanzar esa primera lista.

La orientación y los objetivos de la revista

Cuando se examinan las listas de referencias bibliográficas del conjunto de los trabajos publicados en una revista se observa normalmente que la mayor parte de los trabajos citados se han publicado en la propia revista. Esto sucede porque existe cierta homogeneidad temática entre ellos. Pues bien, las revistas que aparecen citadas en un manuscrito son, a priori, las que con mayor probabilidad aceptarán ese manuscrito. Y, como la mayor parte de las referencias se concentra en la introducción y la discusión, son esas secciones las que se deben examinar con mayor cuidado.

Como comprobación adicional, el examen de las sedes Web de las revistas resulta esclarecedor de su orientación. Este es un ejemplo de la formulación de objetivos de una revista:

La audiencia y la popularidad de la revista

La audiencia de una revista científica, la comunidad de investigadores que lee habitualmente su contenido, no sólo está determinada por su orientación temática. También la reputación y trayectoría de la revista en el campo, la accesibilidad de la revista para los investigadores, la posibilidad de que éstos suscriban la recepción periódica (alertas) de los sumarios por correo electrónico y el que las páginas de título de los trabajos (incluyendo los resúmenes) se distribuyan libremente a través de Internet son factores que acrecientan la popularidad de las revistas científicas.

Por otra parte, las revistas de sociedades científicas, que tienen por audiencia a los miembros de esas mismas sociades, y las revistas institucionales garantizan una cantidad significativa de potenciales lectores. Las revistas jóvenes aplican unos criterios más laxos y aceptan los manuscritos con mayor facilidad, pero, como contrapartida, tardan en alcanzar la popularidad deseable.

El retraso de publicación

Publicar es competir. Hace años se competía por el espacio, por las páginas. Casi todas las revistas limitan el número de páginas o el número de caracteres a pesar de que algunas sólo se publican en ediciones electrónicas. Y esto porque también se compite por el esfuerzo de los revisores y, en última instancia, la atención y el tiempo de los lectores.

Por estas razones hay “colas” de manuscritos esperando para ser publicados en entregas regulares de las revistas.

La publicación de versiones electrónicas de los trabajos ya aceptados antes (a veces mucho antes) de su publicación en las versiones impresas ha aliviado sobremanera el retaso de publicación, pero no lo ha eliminado.

En el caso de un trabajo que compite por la prioridad, por ser el primero que contiene una observación o un hallazgo y es altamente original, el retraso de publicación puede conducir al descarte de las revistas que no garanticen la suficiente agilidad. Las propias revistas son conscientes de este hecho y han empezado a ofrecer a sus eventuales autores datos sobre la duración del proceso de revisión y los plazos medios de aceptación de trabajos. Pero, aunque estos datos no estén disponibles, siempre se puede ojear algunos de los trabajos de la revista en cuestión y extraer algunas conclusiones del historial de publicación, que aparece en la página de título.

Las tarifas por publicación y los costes del acceso abierto

Algunas revistas cobran a los autores cuando publican sus manuscritos. En ocasiones las tarifas son fijas; otras veces se cobra según el número de páginas, la existencia de ilustraciones en color o el número de copias que los autores reciben de su propio trabajo. Estas prácticas, que han recibido y reciben innumerables críticas, son inercias de la época en que las revistas se difundían exclusivamente mediante copias impresas.

Un caso diferente es el de algunas publicaciones que, siendo exclusivamente electrónicas, cargan unos gastos a los autores de los trabajos que justifican como “compensación por la organización de la revisión por pares, por la producción de la revista y por los gastos de alojamiento y archivo del trabajo”. En el caso de la Public Library of Science, editora de la serie de revistas PloS, estos gastos van desde los 1350 dólares estadounidenses (USD) a los 2900, prácticamente el suelo neto mensual de un becario de investigación en España.

Otros editores de revistas convencionales cobran también a los autores que pretenden el acceso universal a sus trabajos: que todo el mundo pueda leerlos sin otro coste que el que supone su acceso a Internet. SpringerOpen es el sistema de la editorial de origen alemán Springer. Su opción OpenChoice supone el desembolso de 3000 USD (unos 2200 euros). El editor Elsevier ofrece tarifas que oscilan entre 500 y 5000 USD.

Pagar esos precios supone ofrecer un acceso inmediato y universal al contenido de los trabajos. Pero es posible que un grupo no disponga del presupuesto suficiente como para cubrir esos gastos o bien no esté dispuesto a sacrificar la posibilidad de pagar contratos de investigación.

La difusión, el impacto y los índices de calidad de las revistas

No es fácil valorar la calidad de una revista o su contribución a un área de investigación a largo plazo. Se han desarrollado una serie de criterios e índices que aportan información sobre el número de citas y se pueden utilizar para estimar la importancia relativa y la influencia de una revista científica.

La presencia en bases de datos y listas

Uno de los principales procedimientos que los investigadores siguen para mantenerse al tanto de los avances en sus disciplinas y especialidades es la búsqueda de información en las bases de datos de bibliografía científica.

Las bases de datos de bibliografía científica seleccionan las revistas cuyos trabajos incorporan. Lo hacen en función de una serie de criterios de calidad bajo el supuesto de que si la revista se ajusta a esos requisitos, los trabajos que publica serán de utilidad para la comunidad investigadora. En consecuencia, se puede asignar a un conjunto determinado de revistas de la misma área una puntuación, tomando como base el número de bases de datos que incluyen a cada una en su cobertura. Ni que decir tiene que, cuanto más se difunda una revista, mayor será la probabilidad de que un trabajo en ella publicado tenga visibildad e impacto científico.

Existen listas que no tienen que ver con bases de datos bibliográficas y sí con fórmulas de evaluación de la actividad de los investigadores. Algunas de ellas son:

 

Latindex. Un sistema de información generado por una red de instituciones cuyo objetivo es reunir y diseminar información bibliográfica sobre las publicaciones científicas seriadas producidas en América Latina, el Caribe, España y Portugal. Se consideran todas las publicaciones seriadas en las disciplinas de las ciencias exactas, naturales, sociales y humanas. Publicar en revistas recogidas en Latindex puede ser valorado positivamente en la evaluación de la actividad investigadora.

RESH (Revistas Españolas de Ciencias Sociales y Humanas) elaborado por el CINDOC en España, presenta los índices de citas de las revistas españolas de ciencias humanas y sociales, agrupadas por áreas temáticas.

DICE es la contracción de Difusión y Calidad Editorial de las Revistas Españolas de Humanidades y Ciencias Sociales y Jurídicas. Es un complemento de RESH, y aporta información sobre algunas características editoriales relacionadas con la calidad de las revistas españolas de Ciencias Sociales y Humanas. Es posible conocer, por ejemplo, los mecanismos de evaluación, la apertura al exterior del Consejo Editorial o de Redacción (cuando sus miembros pertenecen a instituciones diferentes a la entidad que edita la revista) la apertura al exterior de los autores (cuando los autores pertenecen a instituciones distintas a la entidad editora de la revista) el cumplimiento de la periodicidad y la presencia de las revistas en bases de datos multidisciplinares y especializadas de prestigio internacional o el tipo de presencia en Internet.

El mismo sentido tiene la lista ERIH (European Reference Index for the Humanities) que ha generado una amplia controversia.

Los indicadores bibliométricos en la selección de las revistas

El factor de impacto debería recibir el nombre de tasa, ya es que es resultado de un cociente y no de un producto. A pesar de esto y de estar sometido a constantes manipulaciones es el más popular para valorar una revista.

El factor de impacto de una revista (JIF) en un determinado año es el promedio de veces que los artículos publicados por la revista en los dos años previos se han citado en el año en cuestión. Por ejemplo, la Revista Mexicana de Astronomía y Astrofísica publicó 34 artículos en el año 2010 y 32 en el año 2011. Los 34+32=66 trabajos recibieron 79 citas de artículos publicados en 2012 y el cociente 79/66 arroja un resultado de 1,197: éste es el factor de impacto de esa revista en 2012.

Los factores de impacto se tabulan anualmente y se ofrecen como un producto complementario (llamado Journal Citation Reports) a los suscriptores del sistema de base de datos Web of Knowledge.

No es el único indicador que proporciona una indicación del uso reciente de los artículos de la revista en cuestión. El Scimago Journal Rank (SJR) es un indicador similar. Sus ventajas frente al JIF es que cubre más publicaciones (unas 19.000 revistas frente a las 12.000 del JIF) y que es de acceso gratuito. La desventaja es que es un indicador ponderado cuyo cálculo no es tan sencillo como el del JIF. Por otra parte, se ha observado que existe cierta correlación entre ambas medidas.

La publicación

Como antes he comentado, la publicación de un trabajo cuenta con tareas mecánicas. Una de ellas es el envío del manuscrito a la revista.

La forma en que el autor debe hacer llegar el manuscrito a la revista suele estar bien especificada en las instrucciones para los autores. Muy lejos parecen haber quedado aquellos tiempos en que el correo postal era prácticamente el único medio utilizado para realizar el envío de un manuscrito a los editores de la revista. La democratización de Internet y, más concretamente, la utilización cotidiana del correo electrónico a partir de los años 90 del siglo pasado, debido a su bajo coste, comodidad de uso y rapidez, se convirtió rápidamente en el medio más utilizado para el envío de manuscritos.

En la actualidad, sin embargo, se están imponiendo los sistemas de gestión editorial. Las revistas suelen contar, cada vez más, con este tipo de sistemas que permiten no solo el envío online de los trabajos, sino que permite una gestión integral del proceso editorial. Un ejemplo de estos sistemas es el sistema de gestión y publicación de revistas Open Journal System (OJS), que el Public Knowledge Project pone a disposición, de manera gratuita, de las revistas científicas de todo el mundo.

Scientomtrics 1

La página inicial del sistema de gestión editorial de Springer, que publica la revista Scientometrics. Esta página corresponde a la gestión de las contribuciones de un autor y existe otra destinada a los revisores de los trabajos.

En la figura adjunta se puede ver el gestor editorial utilizado por la editorial Springer y que, por una parte, facilita el trabajo de los editores y, por otra, también resulta útil para el autor, ya que en cualquier momento puede entrar en el sistema y conocer en que punto del proceso se encuentra el documento enviado para la publicación.

Una vez que el trabajo ha sido enviado a la revista a través del canal indicado por la misma, el autor recibe un acuse de recibo que, usualmente, viene acompañado de un código asignado por la revista para identificar al manuscrito y, a partir de ese momento, da comienzo el proceso editorial que, de manera esquemática, se muestra en la siguiente figura:

Proc revision

El proceso de revisión

En la fase de revisión y decisión, el editor o comité editorial de la revista realiza un examen preliminar del trabajo con el objetivo de saber si cumple con los requisitos de novedad, originalidad y reproducibilidad, además de valorar su potencial impacto así como su ajuste a la temática cubierta por la revista. Si el editor considera que el trabajo posee todas estas características y tiene interés para la comunidad a la que está dirigida la publicación, procederá a enviarlo para que sea revisado por, al menos, dos revisores externos expertos en el objeto de estudio, comenzando así el proceso de revisión por pares propiamente dicho. En caso contrario, si el editor considera que el trabajo no cumple con estos requisitos preliminares, podría rechazarlo de plano en este punto antes de proceder a posteriores revisiones.

El sistema doble ciego es utilizado con frecuencia como sinónimo de revisión por pares ya que durante el proceso ni los autores conocen la identidad de los revisores ni estos últimos conocen los nombres de los autores del trabajo. Esta forma de trabajar trata prevenir ciertas irregularidades tales como, por ejemplo, un trato imparcial por parte de los revisores, influenciado por relaciones personales o rivalidad en el área de estudio.

En ocasiones, al enviar el manuscrito a la revista, el autor tiene la posibilidad de sugerir revisores aunque esto no signifique que éstos sean quienes finalmente vayan a realizar la revisión. De la misma forma, a veces también es posible indicar un número determinado de científicos, los cuales no deberían revisar el trabajo.

El trabajo de los revisores consiste en juzgar si el manuscrito merece ser publicado, atendiendo a una serie de características. Se analiza en detalle el trabajo con la ayuda, en ocasiones, de un formulario como el que aparece en la imagen. Este formulario, en concreto, es utilizado por los revisores de la revista Gaceta Sanitaria.

Gac Sanit

Como se puede observar, son muchos y variados los elementos juzgados pero, fundamentalmente, los revisores juzgan la originalidad y si la metodología utilizada es la adecuada de cara a la reproducir el estudio y para llegar a las conclusiones planteadas.

En base a la valoración de todos estos elementos, el revisor realiza una recomendación que, en resumen, siempre conduce a una de estas tres situaciones:

  • Rechazo del manuscrito si consideran que no debe ser publicado.
  • Aceptación del trabajo sin necesidad de realizar modificaciones.
  • Aceptación del manuscrito siempre que los autores revisen los manuscritos en función de los cambios sugeridos por los revisores.

En el caso de que la valoración de uno de los revisores sea muy favorable y la del otro revisor sea muy negativa, el editor podría optar por solicitar una revisión adicional por parte de un tercer revisor con el objetivo de decantar la balanza hacia la publicación o no publicación del trabajo.

El informe realizado por los revisores es enviado al editor quien será el encargado de hacer llegar la respuesta de la revista a los autores.

En de que el manuscrito sea rechazado, a veces, el propio editor, si considera que el trabajo posee un claro interés para la revista, expresa su interés a los autores de que vuelvan a enviar el trabajo en el futuro.

Puede darse el caso de que el manuscrito sea aceptado directamente para su publicación, sin embargo, es muy habitual que los revisores realicen observaciones que deban ser atendidas por los autores, lo que suele traducirse en la realización de cambios en algunas partes del trabajo, como condición para la posterior publicación del mismo.

Respuesta a los revisores

Cuando la publicación del trabajo se encuentra condicionada a la realización de ciertos cambios sugeridos por los revisores, los autores deberán considerar los comentarios de los árbitros y realizar los cambios que se consideren pertinentes.

Estos cambios pueden referirse a cuestiones menores (accepted with minor revisions), en cuyo caso, lo más recomendable es seguir las sugerencias realizadas por los revisores y enviar en el plazo de tiempo más breve posible el manuscrito modificado, de esta forma, se contribuye a que el trabajo sea publicado lo antes posible.

Sin embargo, puede que los cambios sugeridos por los revisores afecten a una parte sustancial del trabajo (accepted with major revisions). En este escenario, los autores deberán realizar un mayor esfuerzo si consideran que vale la pena publicar el trabajo en esa revista o, si lo consideran oportuno, podrían optar por intentar la publicación en una revista diferente.

Cuando los comentarios de los revisores son acertados, lo mejor y más sensato es realizar los cambios en el sentido indicado. Si los autores decidiesen hacer caso omiso de las sugerencias de los revisores y optan por enviar el mismo trabajo a una revista diferente de la especialidad, podrían encontrarse con la sorpresa de que alguno de los revisores de la nueva revista coincidiese con alguno de los que revisó el trabajo en la primera revista.

En cualquier caso, ya sean cambios menores o de mayor calado, los autores deben responder a los comentarios de los revisores, bien para comunicar que se han realizado los cambios indicados o, en caso de no estar de acuerdo con las observaciones realizadas, razonar y argumentar el hecho de que no se considera necesario realizar tales cambios. En efecto, los revisores no siempre están en lo cierto o, en ocasiones, sus comentarios no son lo suficientemente claros, por lo que los autores, por supuesto, pueden discrepar de las opiniones de los revisores.

De cualquier forma, es recomendable tener en cuenta algunas cosas cuando se redacta la carta de respuesta a los revisores:

  • Se debe poner mucha atención y esmero en la redacción de la respuesta: cuanto mejor sea ésta, más probabilidades habrá de que finalmente se publique el trabajo
  • Las respuestas deben ser completas: es recomendable responder a todos y cada uno de los comentarios de los revisores, incluyendo epígrafes del tipo “Revisor 1”-“Comentario 3” antes de insertar la respuesta. De estar forma se facilita el trabajo de revisores y editores.

Si los comentarios de los revisores aparecen todos juntos en un mismo párrafo, conviene separarlos y numerarlos como se ha indicado anteriormente.

  • Las respuestas deben ser educadas: el hecho de recibir los comentarios de un revisor implica que él ha empleado su tiempo en leer nuestro trabajo y debemos valorar sus comentarios como una ayuda para mejorar nuestro manuscrito. Como se ha comentado, por supuesto, los autores pueden no estar de acuerdo con los comentarios del revisor y, en tal caso, esto lo deben poner de manifiesto en su respuesta pero haciéndolo siempre de manera educada y valorando el trabajo realizado por el revisor.
  • Aportar evidencias en la respuesta: en caso de mantener una postura distinta a la del revisor en un aspecto determinado, no basta con manifestar que se discrepa en ese punto. Al redactar la respuesta es necesario aportar argumentos válidos y pruebas, quizá haciendo referencia otros artículos publicados, de forma que podamos construir una respuesta robusta que avale nuestro punto de vista.

En última instancia el editor es quien decide si el manuscrito será publicado en la revista, decisión que tomará en base a su propia valoración del manuscrito, la política editorial de la revista y las críticas realizadas por los revisores externos.

Los pasos finales

Cuando el editor decide que el trabajo va a ser publicado en la revista y así se lo comunica a los autores, da comienzo el proceso de publicación. En este punto se procede a la edición el texto del manuscrito, procediendo a realizar una serie de operaciones:

  • Revisión de la gramática cuando autores cuya lengua materna no es el inglés y publican en revistas que utilizan ese idioma.
  • Revisión del formato de las referencias bibliográficas para corregir posibles errores, omisiones, etc.
  • En su caso, cambio de frases o expresiones para conseguir homogeneidad en el estilo de los artículos.
  • Darle al manuscrito el aspecto, el formato, utilizado por la revista y que será el que tenga cuando vea la luz.

En el siguiente paso se procede a imprimir el manuscrito para que tanto los editores como los propios autores puedan revisar estas pruebas de imprenta, también llamada galeradas, y así corregir posibles errores producidos durante el proceso de edición del manuscrito. Los errores a los que se hace referencia son, principalmente, errores tipográficos. Lo que no se debe hacer es corregir o cambiar el contenido del artículo, ya que estaríamos generando un artículo diferente al que en su momento fue aceptado para ser publicado en la revista.

La lectura de las pruebas de imprenta debe hacerse detenidamente, prestando atención a:

  • Que el contenido sea el mismo que el del manuscrito aceptado
  • El contenido del artículo tienen cohesión interna
  • Las cifras coinciden en el resumen, texto, tablas y figuras.
  • Faltas de ortografía, palabras que han quedado unidas, sin separación, etc.
  • Si coinciden las citas realizadas a lo largo del texto con las referencias bibliográficas incluidas en la bibliografía.

Una vez realizadas las correcciones de las pruebas de imprenta, el artículo estará listo para ser publicado. El editor puede comunicar a los autores el volumen, el número y las páginas correspondientes a su artículo en ese momento, sin embargo, es posible que no se pueda conocer esta información si existe una larga cola de artículos aceptados por la revista y listos para ser publicados.

Es decir, que el tiempo que tarda un artículo que enviamos a una revista hasta que es realmente publicado, es la suma de tiempo que tarda en realizarse el proceso editorial (retraso editorial) y el tiempo que transcurre desde el fin del proceso editorial hasta que el trabajo ve la luz (retraso de publicación).

Por otra parte, en el momento en que la revista acepta el manuscrito para su publicación o en la fase de revisión de las pruebas de imprenta, se le solicita al autor la cesión del copyright a la revista. Sin embargo, hay ocasiones en que la revista solo solicita una licencia al autor para publicar el trabajo, mientras que el autor sigue manteniendo el derecho de autor para poder utilizar su material libremente, por ejemplo para depositarlo en su página personal o en un repositorio.

En la figura final, la reproducción de una lista de manuscritos juzgados (incluyendo su sentencia definitiva)

Scientometrics 2

 

Suerte cuando lo intentéis.

 

Cómo me estoy quitando del sexismo

Al principio, uno es sexista por la falta de encuentros. Luego, por el exceso de desencuentros. Al final llega la sabiduría y ya no hay más aquello de “todas las niñas son tontas” o “todos los tíos sois iguales”. Lo que permite cambiar de opinión es experimentar la diferencia. Conocer a alguien es apostar porque ese alguien sea único, porque esté al margen del convencionalismo y la vulgaridad y la falta de originalidad que proliferan en todas partes. Las mayores decepciones, sentimentales, artísticas o intelectuales o de cualquier otro tipo, nos asaltan cuando comprobamos que quien creíamos diferente no lo es, que se ha integrado al rebaño, que ha perdido su identidad y se ha inclinado ante el pensamiento dominante. No hay culpa en ello: comportarse de forma alternativa tiene un coste, a veces inasumible, casi siempre agotador (quizá por eso siempre es un comportamiento valioso).

Es una suerte que haya gente tan diferente como Alondra de la Parra. No es diferente por ser mexicana (una espléndida mexicana de 37 años) ni por dedicarse a la música. Lo es porque su sensibilidad, su inteligencia y su trabajo la están aupando a un podio (nunca mejor dicho) que hasta hace poco era pedestal exclusivamente masculino: la dirección de una orquesta sinfónica.

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Alondra de la Parra en el concierto del 14 de Junio. No me resisto a señalar el hueco entre sus dientes, tan atractivo como el de Vanessa Paradis

 

Conozco el trabajo de Marin Alsop en la Sinfónica de Sao Paulo, de alguna italiana de rompe y rasga cuyo nombre se me escapa y de muchas directoras de coros. Pero el 13 y 14 de Junio del año pasado, Alondra dirigió durante dos veladas consecutivas a la Orchestre de Paris y sedujo al público de la sala Pleyel y, lo que parece increíble, a los integrantes de la orquesta con un programa que iba de Argentina (Piazzolla) a México (Revueltas, Moncayo y sobre todo Arturo Márquez). Si pudiera citar a Jelusín escribiría aquello de “con dos palabras”.
He tocado dos veces, con dos formaciones y dos directores diferentes el Danzón nº 2 de Arturo Márquez, una pieza de 1994. He alucinado delante de la partitura y también ante interpretaciones como la de Gustavo Dudamel y su orquesta hipertrofiada (en los Proms de 2007) pero lo de Alondra es diferente: conseguir la complicidad de los profesores de la orquesta de París, incluyendo el calvito que toca las claves y pierde el ritmo (¡!) en la reexposición, es algo extraordinario. La idea es que, en algún momento del fin de semana, lo disfrutéis:

Felicitadme porque he resistido la tentación de aburriros con detalles que explican por qué esa pieza es tan singular. Y me remito a lo anterior: cuando descubrimos que nuestra alma gemela no es tan gemela y luego comprobamos que ni siquiera tiene alma, todo lo que nos queda es la música que hace gente como Alondra de la Parra. ¿ No es una pena que la hayan contratado en Australia el año que viene ?. Grrrrr

Acabemos con el zumba: It’s showtime folks !

Me había prometido no utilizar imágenes de uno de mis musicales favoritos hasta los carnavales, pero no he podido resistir la tentación de compartir la primera escena de All that Jazz, esa maravilla rodada en 1979 que hace empalidecer casi todos los musicales posteriores. Sólo por aclararnos, la película se tituló en España “Que empiece el espectáculo” tomando la traducción de la frase que su protagonista, Roy Scheider, pronuncia ante el espejo como parte de su ritual matinal, “It’s showtime, folks !”.
Esta primera escena contiene tantos elementos extraordinarios que sus cinco minutos de duración se pasan en nada: la voz de George Benson y su rasgar rítmico interpretando el tema de Barry Mann, “On Broadway”, la casi imposible escena de la audición (por diosssss ¿ cuánto se tardó en rodar con toda esa gente ?) el arranque de un montón de tramas con sólo seguir el juego de miradas y planos de los protagonistas. Hay tanta ironía en esas imágenes como en la letra del tema:
They say the neon lights are bright on Broadway/ Dicen que brillan los neones en Broadway
They say there’s always magic in the air/ Que el aire siempre contiene magia
But when you’re walkin’ down that street/ Pero cuando recorres la calle
And you ain’t had enough to eat/ Y no has comido lo suficiente
The glitter rubs right off and you’re nowhere/ Los brillos se difuminan y estás como perdido.

En fin… Cada Halloween, montones de cansinos de todas partes se empeñan en imitar la coreografía del video que John Landis dirigió para promocionar el tema Thriller, de Michael Jackson (la coreografía es de Jackson en colaboración con Michael Peters). Que conste que ese video es de 1983, cuatro años posterior al que yo ofrezco.
Pero bueno, el mundo está lleno de imitaciones buenas y malas y el placer de bailar en grupo justifica incluso abominaciones como el zumba, con sus quince millones de seguidores, y los flash mobs.
Espero haberos provocado lo suficiente. Que tengáis un fantástico fin de semana y, si no hay más remedio, que lo bailéis bien.
Ah ! Y que conste que una de las muchísimas acepciones de la palabra “jazz” es “sin sentido”

Madrid bien vale un comienzo

La ley de Murphy es inexorable. Una de sus variantes establece que siempre que las cosas van mal, llega alguien y las empeora. Supongo que no puedo generalizar, pero observo que se amplía la nómina de perjudicados por esa ley, la clase de los contrariados. Son todos aquellos cuyas intenciones han resultado vanas, todos quienes han visto frustrados sus planes o los que se sienten despojados de algo que creían seguro, los que han perdido un medio de vida, o lo han encontrado muy lejos y los que, de forma recíproca, se han llenado de ausencias; también los que han hecho un balance que ha resultado desastroso. Son cada vez más y, a pesar de que se ven continuamente defraudados, insisten en mantener la ilusión de que las cosas van a mejorar. ¿ Cómo es posible ? El mecanismo parece simple. Primero, se atribuye el malestar a algunos hábitos, comportamientos, decisiones, condiciones, personas y hasta a las opciones que hayamos podido apoyar en política. Segundo, se renuncia a esos hábitos o comportamientos, se cambia de condición y relaciones, se rectifica o se anula o se olvida las malas decisiones, se abandona a las personas, se acomete un compromiso con uno mismo… Lo que hay detrás de los propósitos de año nuevo es eso: un borrón y cuenta nueva sobre hojas muertas de calendario.
Y ese pensamiento ¿ funciona ? Hay quien dice que no. Y lo demuestra.

Maria Konnikova es una neoyorquina de origen ruso, formada en Psicología en Harvard y Columbia, muy, muy inteligente y muy, muy atractiva. El próximo día 12 aparecerá su segundo libro, un ensayo sobre la psicología de la confianza, que se suma al primero, traducido ya al español.

En una de sus últimas contribuciones para New Yorker, Maria analiza algunos trabajos de investigación sobre los propósitos y su eficacia. El articulo es impagable y, de su lectura acoto algunos de los datos que cita y las ideas que esos datos sugieren.
En un estudio de los años 90, más de la mitad de los encuestados confesaron haber realizado propósitos de año nuevo. Solo el 40 por ciento los mantenían al cabo de seis meses y, dos años más tarde, sólo el 19 por ciento seguían en la brecha, aunque el 14 por ciento habían cometido algún desliz en su determinación.
Hace poco se ha demostrado que los propósitos son más efectivos si se realizan en un momento de cambio, momentos en los que sentimos que algo comienza. De ahí que las determinaciones de ahorrar, acudir a un gimnasio, perder peso o dejar de fumar son típicas de los principios de año. Pero también lo que nos proponemos al principio de semana, de mes, o de estación o de curso.
Pero ¡ ojo ! un exceso de optimismo puede hacernos fracasar. Muchos fallan porque se han pasado de ambiciosos, han menospreciado el esfuerzo que requería el cambio o esperan un beneficio excesivo como resultado de ese mismo cambio. Otros, pienso yo,  porque no se resignan a su condición, a su estado y edad, sin darse cuenta de todas las variaciones del mundo no cambiarán un ápice su identidad, que les aboca a la desgracia.

A estas alturas ya debe haber quedado claro que nunca hago propósitos de año nuevo. Sinceramente, no creo lo suficiente en mí mismo y cuando he conseguido algo, no he estado pendiente del calendario. Sin embargo, me confieso tan irracional como el que más: en lugar de fiar los doce meses a las doce uvas, he comenzado el año con una especie de invocación a la hermosura, y hermosa es cualquier cosa que haga la vida más agradable y el mundo menos mísero. Ha sido algo deliberado y, hasta cierto punto, contradictorio. En lugar de pensar en el futuro, el el año entrante, me he refugiado en un lugar del pasado que es para mí como un talismán: yo nunca regresaría de Sevilla, yo siempre volveré a Madrid.
No pretendo dar lecciones y mucho menos presumir. Las opciones personales son eso, personales y nada más. He tomado un tren, he saboreado las porras en la cafetería del hotel Mora, me he detenido junto a la Plaza de la Platería de Martínez, donde la marquesina del autobús marcaba unos sorprendentes 12 grados, y después de remontar el paseo, he rodeado el Museo hasta la entrada de los Jerónimos. Tres horas más tarde he saldo de allí en dirección a la Plaza de Matute, que guarda también un significado muy especial para mí. Es increíble que cada esquina me recuerde el nombre de alguien, como si las calles pertenecieran a una geografía personal y no a un barrio querido de Madrid. Pero esto también es personal y carece de interés.

¡ Peligro: lo que sigue es opinión personal !
Estas páginas están hechas con buenos deseos y siguen destinadas a compartir cosas que valen la pena. Disfruté de la exposición de Ingres pero, creedme, con ser cuarenta años más joven que Goya, ni se le acerca en la calidad de los retratos (lo dicen hasta los hijos de la Gran Bretaña)  y sus dibujos a lápiz, preciosos, no tienen sin embargo la fuerza de los del pintor español. Los cuadros de Ingres han vuelto a sus museos de origen, los de Goya siguen en las salas de la exposición permanente. Pero hay más.
Yo nunca he visto un huevo de Fabergé, pero las piezas talladas en cristal de roca por artesanos de hace 400 años no demuestran menos habilidad y gusto. El Museo ha dedicado una exposición a ese “arte transparente” y he elegido un video que muestra una de las más hermosas. Disfrutadlo.

¿ Lo veis ?. Cuarzo citrino y oro labrado. No hay Murphy que pueda con algo tan bonito. Y conste que los colores y el suave crujir de las hojas muertas en los adoquines del paseo del Prado, en este enero que parece octubre, son también preciosos. Madrid es una de esas ciudades que no necesitan de sus museos.
Gracias por haberme permitido parafrasear a Enrique de Borbón, esta entrada haya resultado descorazonadora y demasiado larga. No me tomeís por un cínico. Sólo trato de desearos algo más que buen fin de semana: ¡ Que tengáis un buen año !