Tres siglos y medio y sin enterarnos

Los actos por el aniversario de Philosophical Transactions revelan un compromiso de la ciencia y de la sociedad británica con la publicación científica, una efeméride casi desapercibida en España. ¿ Qué ocurrirá en pocos años, cuando se cumplan 350 años de nuestra primera revista científica?.

Este año se ha cumplido el 350 aniversario de la aparición de las primeras revistas científicas. El Journal des Sçavants (luego Savants) apareció, como un regalo de reyes, el 5 de enero de 1665, dejó de publicarse regularmente en 1792, reapareció en 1816 y continua vigente en la actualidad. Las Philosophical Transactions, que Heinrich (luego Henry) Oldenburg comenzó a editar un par de meses después, se han publicado sin interrupción a lo largo de tres siglos y medio.
Este aniversario ha generado una gran cantidad de iniciativas en el Reino Unido, pero ha pasado totalmente inadvertido entre nosotros, a no ser por la entrada que Lina Aguirre le ha dedicado en su blog Teclado Móvil. Vale la pena dedicar un breve comentario a la conmemoración y criticar la falta de repercusión que esta efeméride tiene en España.
Para empezar: hace mucho tiempo que comenzaron los preparativos del aniversario. Como muestra, basten dos hechos. El primero es que, Alan Singleton, como director (luego ex-director) de Learned Publishing, dedicó su editorial de enero de 2014, con un año de antelación y su habitual desparpajo, a reflexionar sobre los cambios habidos en la edición científica en todo este tiempo. El texto, que se titula “The first Scientific Journal” tiene dos partes claramente diferenciadas: la primera dedicada a Oldenburg, su red internacional de contactos y su relación con la Royal Society; en la segunda, Singleton enumera hasta 13 características de la moderna publicación científica que son claramente discernibles tras un examen de los primeros volúmenes de los Transactions. En cuanto Pippa Smart sucedió a Singleton como directora de la revista, en enero de este mismo año, dedicó su primer editorial al mismo asunto. Y que se sepa: Learned Publishing es la revista de la [British ]Association of Learned and Professional Society Publishers.

El segundo hecho que muestra la premeditación con la que los británicos han preparado la celebración de los 350 años de los Transactions es el proyecto Publishing the Philosophical Transactions, que recorre la historia económica (ruinosa) social y cultural de la revista. El proyecto, financiado por el Arts & Humanities Research Council, comenzó ¡ en mayo de 2013 ! Sólo el catálogo de la exposición asociada (se cerró a finales de junio) ya es un regalo para los ojos y la inteligencia. Los apuntes que acompañan las páginas dedicadas al proyecto no son menos formativas. Todo lo anterior está muy bien pero hay algo más, curioso y revelador a un tiempo.
Julie McDougall-Waters, una de las investigadoras del proyecto, transcribió para el diario The Guardian la tertulia en que cuatro investigadores jubilados comparaban las condiciones de publicación científica en la actualidad con las de los años 60. Ya sabéis: ni ordenadores personales, ni procesadores de texto, ni siquiera máquinas de escribir automáticas. Y nada de correo electrónico, claro. La tertulia, otro acto asociado al aniversario, debió resultar divertidísima pero, más allá de las batallas de estos senior-senior, dos detalles me llaman la atención: primero el programa Public engagement, con que la Royal Society intenta divulgar sus actividades; segundo, la cobertura que de estas actividades realizan los medios de comunicación británicos (dejemos estar a The Sun) cuyas secciones y blogs asociados dedicados a la actividad científica resultan modélicos en muchos casos.
Hasta donde sabemos, ni las revistas españolas especializadas en documentación científica ni las revistas académicas de documentación han dedicado una sola línea al 350 aniversario de la aparición del Journal y los Transactions. En cuanto a los diarios de información general y sus blogs especializados en estos asuntos, todos menos Lina Aguirre andan mirando hacia otro lado (habitualmente a Eurekalert). A nadie nos cabe duda que el phagrafeno es mucho más trascendente que un sistema  con tres siglos y medio de existencia que, casualmente, ha soportado la publicación de las virtudes de ese teórico material. Aún así, ciertas interioridades del mundillo de la comunicación científica merecen algo de divulgación, sobre todo si contienen episodios tan instructivos y divertidos como los inicios de los Philosophical Transactions of the Royal Society.
El sistema de edición y publicación científica española ha sufrido transformaciones en los últimos treinta años. Y empleo premeditadamente el verbo sufrir. Tras una fase inicial de gran atomización, en que cada maestrillo editaba su librillo, se produjo una segunda fase de “río revuelto” con episodios de concentración desde el punto de vista empresarial, especialmente en el campo de las revistas médicas. El punto culminante del proceso fue la fusión de los catálogos de Garsi y Doyma pero, a continuación, una tercera fase contempló la venta de las cabeceras de Doyma a la multinacional de origen holandés Elsevier. Las mejores sociedades biomédicas y clínicas españolas publican en la actualidad sus trabajos de investigación allí.
Y ya que hablamos de España. Dentro de 15 años se cumplirá el 300 aniversario de la primera revista científiprimerarevistaespañolaca española, las “Varias Dissertaciones” (ahorro el resto del título) de la  Real Sociedad de Sevilla, que salió de la Imprenta de las Siete Revueltas (quizá del ahí el resto del título) en 1736. Habida cuenta de todo lo anterior ¿ También organizaremos un adecuado homenaje ? ¿ Y divulgaremos su importancia más allá de los cenáculos académicos ? ¿ Y la consideraremos un punto de partida de nuestro patrimonio intelectual? ¿ O la ignoraremos ?.
Peter Watson, en su repaso de la historia intelectual de la humanidad , considera como sus tres principales motivos conductores los conceptos de Europa, el alma y el experimento. Parece importante reconocer el papel que la revista científica ha desempeñado en la transmisión de los experimentos. Los británicos ya lo han hecho y les felicitamos por ello.
Para finalizar: estas páginas tienen muy pocos lectores porque son más diario que weblog. Pero están dedicadas a la escritura y la publicación científicas y por eso su nombre “Undertakings, studies and labours” procede de la primera portada de las Transactions.