El proceso de comunicación científica: una introducción académica

He dedicado las últimas semanas a impartir un curso sobre preparación y redacción de artículos científicos. Los destinatarios eran doctorandos y profesionales de universidades latinoamericanas, la mayoría de México. A lo largo del curso he reelaborado tres temas que quizá tengan interés. El que sigue es la introducción.

El seminario de preparación de trabajos y comunicación de resultados científicos tiene por objetivo principal dotar a sus alumnos de la capacidad de comunicar de manera eficiente y eficaz los resultados de sus investigaciones. Está dirigido a jóvenes graduados que se encuentran en los inicios de la carrera científica. Sin embargo, es posible que algunos investigadores senior puedan aprovechar sus contenidos para obtener mayor destreza en la comunicación y divulgación de sus resultados.

El curso se organiza por varios motivos.

En primer lugar, por la firme creencia de que la consecución de esa capacidad dota a los investigadores de más preparación para afrontar los sucesivos controles de calidad que supone el proceso de comunicación científica.

En segundo lugar, porque la existencia en el entorno internacional de cursos regulares sobre “scienific writing” contrasta con iniciativas valiosas, pero aún ocasionales y no muy numerosas en nuestro entorno. Este contraste ahonda la desventaja de los investigadores españoles.

En tercer lugar, por la necesidad de adaptación de las habilidades de comunicación de los científicos a un entorno en continuo cambio. Este cambio no se reduce a las mejoras técnicas que la creciente conectividad comporta. También abarca las nuevas relaciones entre la actividad científica (sobre todo en Biomedicina) y su contexto social evolucionado.

La comunicación de resultados científicos tiene un componente estructural y un componente estilístico. Ambos se ponen al servicio de la lógica que domina el razonamiento científico para transferir de la forma más eficiente los resultados de las observaciones, las experiencias o las deducciones de los investigadores. Como la obtención de conocimiento sigue unos patrones generales, la comunicación científica utiliza métodos, formatos y recursos que son en gran medida independientes de las diversas áreas de conocimiento: la preparación de un resumen, la elaboración de un título, la enumeración de los trabajos previos o la coherencia que rige la extracción de conclusiones son operaciones comunes a ciencias de la naturaleza, ciencias sociales y humanidades.

Este texto es introductorio. Presenta el proceso de comunicación científica como un proceso lineal donde los hallazgos son sometidos a diversos controles que garantizan su validez. Además, pone en relación los formatos o tipos de documentos científicos con las diferentes fases del mecionado proceso.

A lo largo de la primera semana del seminario, se ofrecerá una presentación de estos mismos contenidos y algunos materiales de ejemplo que permitan, por una parte, reforzar con ejemplos reales el relato de este texto y, por otra parte, que los alumnos evalúen las ideas adquiridas.

Para que una investigación pueda contribuir al avance de la ciencia, es necesario que se haga pública. Esto no significa que llegue al gran público, al menos no de forma directa. Sus supuestos, sus métodos y sus resultados se han de someter a la opinión de la comunidad científica, de los investigadores capaces de juzgar su validez, aunque a veces se trate de sólo un puñado de especialistas.

El camino entre la planificación inicial de usa serie de experimentos y observaciones y la plasmación de los resultados en un documento público y formal es un camino largo, muy largo, que se puede prolongar a lo largo de varios años. Las ideas científicas y los textos que las recogen sufren un proceso de contraste a lo largo de una serie de fases antes de hacerse públicas y aún entonces, después de su exposición a los pares, a los colegas, se sigue discutiendo su mérito.

A título de ejemplo, la primera revista científica en español de que se tiene noticia se tituló Varias disertaciones médicas teórico-prácticas anatómico-chirúrgicas, chymico pharmacéuticas asumidas y públicamente defendidas en la Real Sociedad de Sevilla. El trabajo científico y sus resultados son sospechosos de falta de validez mientras no se demuestre lo contrario. La expresión “públicamente defendidas” ilustra la idea de que el trabajo científico ha de sobrepasar el escrutinio de diversas comunidades antes de darse por bueno, cada una de estas comunidades corresponde a una de tres fases distintas.

¿ Qué diferencia estas fases?. Pues dos hechos:

 

  1. El hecho de que la comunicación sea restringida o pública y
  2. El hecho de que el contenido de esa comunicación sea evaluado o no

 

La comunicación científica se inicia con la exposición informal a un auditorio restringido del contenido de los trabajos (exposición informal). A continuación suele tener lugar la presentación ante un público epecializado de ese mismo contenido, que ahora es doblemente evaluado en forma y fondo (presentación pública). Después el documento científico cambia de formato y se producen nuevas rondas de evaluación hasta que su contenido es aprobado y hecho público en general (prepublicación y publicación).

Examino estas fases a continuación y luego expongo los principales formatos o géneros de documentos científicos.

La exposición informal

Cualquier organismo o centro de investigación que se precie celebra seminarios de forma periódica. Estos seminarios tienen alcance diverso. En los de mayor nivel, como los de este ejemplo, una figura de renombre internacional expone sus hallazgos y experiencias, a veces con objeto de recabar la colaboración del centro de acogida. En los seminarios internos, los investigadores informan a los restantes miembros de su centro de los avances en sus actividades respectivas. En encuentros más restringidos, son los departamentos y hasta los laboratorios los que ponen en discusión la marcha de sus trabajos. En estas reuniones, los investigadores junior, los investigadores predoctorales, los alumnos y pupilos exponen ante sus mentores y supervisores la marcha de sus operaciones, sus dudas y sus desconocimientos. La presentación oral con mayor o menor apoyo iconográfico (microfotografías y macrofotografías, esquemas, geles de electroforesis entre otros) y ante foros más o menos numerosos es la forma que habitualmente adoptan estas exposiciones. Existen, por supuesto, comunicaciones de tú a tú, consultas y envíos, pero ninguna de estas interacciones es formal y no hay reglas estrictas que las gobiernen.

A pesar de ello, en todos los casos se realiza una exposición de trabajos en curso y, en respuesta, sus actores reciben opiniones, críticas, consejos destinados todos a mejorar tanto las condiciones de las experiencias como su publicación

Este mérito, y el reconocimiento que otorga el que otros especialistas usen los conceptos, los métodos o los resultados que hemos desarrollado para potenciar sus propios trabajos, se otorgan en función de la originalidad, la validez y la relevancia de nuestras investigaciones, tal y como aparecen reflejadas en los trabajos que las contienen.

Esta fase de la comunicación científica también admite la existencia y el intercambio de documentos escritos. Los trabajos en curso (working papers) están disponibles en las sedes Web de muchos centros y también en repositorios colectivos. Se exponen allí con objeto de que los especialistas y colegas puedan contribuir con sus críticas a la mejora de su contenido y, de hecho, existen ejemplos de trabajos que se han modificado incluso después de su publicación formal. Este es el caso de un informe sobre el impacto científico que se depositó en junio de 2013 en el repositorio Arxiv, se publicó en octubre de 2013 en la revista Nature y cuya segunda versión se depositó en enero de 2014.

La presentación pública

La siguiente fase en la comunicación de la investigación está representada por la presentación de los trabajos ante los especialistas y colegas en reuniones y congresos especializados. Esta fase contiene dos filtros sucesivos. En el primero se somete al llamado comité científico del congreso un resumen del trabajo realizado. Si este resumen es aceptado, el trabajo se exhibe en forma gráfica o bien se expone oralmente ante una audiencia. De una u otra forma, el trabajo es aceptado por la comunidad de especialistas en la disciplina o el tema en cuestión o es rechazado.

Que el trabajo presentado sea aceptado o rechazado resulta crucial. La reunión científica es la primera ocasión en que se produce de forma pública la identificación de un investigador y su área y temas concretos de investigación y, así, se comienza a establecer la identidad científica de dicho investigador y se empieza a calibrar la relevancia de sus aportaciones en el contexto del conocimiento colectivo.

Tradicionalmente se ha venido considerando la presentación en congresos como una publicación informal de los resultados de investigación, pero esto es cada vez menos cierto. La publicación en congresos es formal porque el canal se ha formalizado y porque los documentos en que se apoya la exposición pública también han empezado a cristalizar en formatos o géneros establecidos. Por ejemplo, los resúmenes convencionales no contienen datos o detalles como para revelar en suficiente profundidad la naturaleza de un trabajo. Cada vez más congresos requieren que los investigadores presenten resúmenes ampliados (extended abstracts). Más adelante defino este formato.

La exposición interna de los hallazgos y la presentación pública son filtros sucesivos. La opinión de compañeros, primero, y la crítica de colegas y especialistas luego, contribuyen a la mejora de los aspectos lógicos y estilísticos de la publicación. En la sección correspondiente se comentan algunos géneros típicos de la presentación en congresos y la interacción que de ellos se deriva.

La publicación formal

Como intentamos mostrar a lo largo de estas páginas, la comunicación científica comprende una serie de actividades muy amplia. Las presentaciones en conferencias, las discusiones en seminarios internos, los intercambios por correo, las consultas a través de foros, la recopilación de capítulos en libros editados, las idas y venidas de versiones previas son ejemplos de

la gran variabilidad del medio. Pero no se debe perder de vista la idea de que la comunicación tiene un sentido, una dirección: avanza desde las anotaciones más básicas del cuaderno de campo o de laboratorio hasta el género científico por excelencia: el artículo original de investigación.

Aunque se acostumbra a abreviar llamándole simplemente artículo o trabajo, aunque se emplea en argot la palabra inglesa paper, es necesario puntualizar que el documento científico por excelencia se le llama artículo porque aparece usualmente recopilado con otros en revistas y se llama original porque en ciencia, a diferencia de otros ámbitos, se reconoce la prioridad y todo el mérito se atribuye a quien por primera vez descubre, formula, establece una certeza.

Cuando un artículo científico (y los resultados que contiene) se publica es porque se juzga

  1. Relevante. Es decir, el asunto del trabajo científico no es trivial; tiene cierta importancia y se inscribe en las líneas de investigación y las experiencias de un campo de conocimiento determinado y de la comunidad científica que lo desarrolla. Más adelante, al examinar la estructura del trabajo original, vamos a descubrir que la introducción y las conclusiones surgen directamente de esta exigencia.
  2. Original. El contenido del trabajo, sus resultados y conclusiones se inscriben en un campo de conocimiento existente, pero presentan un grado de novedad importante. No se publica lo que ya se sabe. Los movimientos retóricos que se producen en la introducción de los artículos originales son respuesta a esta exigencia. Por otra parte, el hecho de que cada volumen y número de una revista tenga una fecha de publicación y el hecho de que cada trabajo tenga su tracing (una indicación de las fechas de recepción, revisión y aceptación final) son indicaciones de hasta qué punto se considera importante el establecimiento de la prioridad.
  3. Válido. Para que el conocimiento aportado se incorpore al corpus general de saber sobre un tema, se ha de demostrar que sus conclusiones son ciertas, al menos en términos estadísticos. Y no sólo eso: toda una sección del artículo original de investigación, la llamada material y métodos, está destinada a garantizar que cualquiera pueda reproducir los resultados del trabajo tratando con los mismos procedimientos los mismos materiales o, en el caso de la biomedicina, los mismos sujetos experimentales.

La publicación en revistas científicas permite alcanzar una audiencia amplia; también dotar al documento del suficiente nivel de detalle para ofrecer una descripción completa y posibilitar una lectura crítica de su contenido. Además, al situarse en cierto espacio físico, representado por la revista y los datos bibliográficos de volumen, número y página inicial en que el artículo aparece, los investigadores que luego empleen los métodos o aprovechen las ideas y resultados de un trabajo podrán hacer referencia a ese trabajo de forma cómoda. El acceso remoto a través de Internet y la moderna edición electrónica, a

veces exclusiva, de la práctica totalidad de las revistas ha respetado el sistema o ha dotado a los artículos de un número de referencia. Por ejemplo en:

Falagas ME, Zarkali A, Karageorgopoulos DE, Bardakas V, Mavros MN (2013) The Impact of Article Length on the Number of Future Citations: A Bibliometric Analysis of General Medicine Journals. PLoS ONE 8(2): e49476.

 

La pregunta fundamental en este punto es: ¿ Quién certifica la originalidad, relevancia y validez de los artículos de investigación? Pues naturalmente, aquellos que por su cualificación y su nivel de conocimientos están en disposición de hacerlo: los colegas o pares, que forman parte de la dirección y los comités editoriales de las revistas.

Volvamos a Sevilla en 1737: aquellas disertaciones médicas se defendían ante un público constituido por los miembros de la Real Sociedad, los pares que que realizaban la revisión de las aportaciones y autorizaban su difusión a través de la revista. Dos siglos y medio después, las cosas no han cambiado sustancialmente.

En resumen, la publicación en revistas científicas cumple cuatro funciones principales:

  1. Registro: es decir, el establecimiento por alguien independiente (la propia revista) de la atribución al autor de la idea y de su prioridad, a través de la datación.
  2. Diseminación: comunicación de los hallazgos a la audiencia adecuada usualmente a través de la “marca” de la revista (aunque los modernos sistemas de búsqueda bibliográfica y alerta pueden variar esto)
  3. Certificación: garantía de control de calidad a través de la revisión por pares y el reconocimiento a los autores
  4. Archivo: preservación de una versión estable para eventuales citas

Los géneros o formatos científicos

Es habitual encontrar expresiones como “tipos documentales” o “formatos” para reflejar la variabilidad de los documentos científicos. Los lingüistas que se ocupan de la comunicación científica se refieren a géneros, porque su enfoque es estructural. Yo prefiero emplear aquí el término formato porque así puedo hacer énfasis en una idea importante: los documentos, las publicaciones científicas se sueden unas a otras y se derivan unas de otras a lo largo de un mismo proceso de investigación. No me refiero al “recorte y pegue”, algo hasta cierto punto admisible, sino a que existe una relación formal entre un resumen ampliado, pongamos por caso, y un original. O entre una nota y una revisión. La cronología ha de resultar útil.

Posters y resúmenes ampliados

Tras un periodo de formación regular, algunos graduados optan por seguir la carrera científica. La actividad científica significa, a granes rasgos, formular y comprobar hipótesis, extraer conclusiones de esas comprobaciones y comunicarlas a otros. Uno puede estar culminando unos estudios de maestría o se puede haber embarcado en la realización de una tesis doctoral. Con independencia del marco o esquema académico, tarde o temprano tendrá que presentar públicamente su actividad y sus resultados, por muy preliminares que sean. En este punto surgen los resúmenes ampliados, los pósters y las presentaciones orales.

Una vez se ha convocado un congreso o una reunión, se abre un plazo para que las personas que desarrollan investigaciones relacionadas presenten sus aportaciones. Habitualmente se admite la presentación de pósters y la de comunicaciones orales.

Los pósters son un componente clave de la comunicación científica y un valioso ejercicio para el investigador. Un póster se debe considerar una instantánea del trabajo que pretende implicar a los colegas en un diálogo sobre el mismo o, si su autor no está presente, intenta ser un resumen que anime al lector a informarse más sobre la investigación representada. La realización de un póster, por otra parte, es una oportunidad para que becarios, graduados y alumnos empiecen a desplegar sus habilidades de comunicación y para que reciban un feedback detallado sobre las posibilidades de desarrollo futuro de su trabajo y sus ideas. Hasta hace poco, el poster era un documento donde se combinaban texto, gráficos y composición para dar idea del estado actual de un trabajo. A veces la sesión de pósters incluye rápidas explicaciones orales públicas sobre su contenido. El avance técnico permite en la actualidad extender y completar el contenido del poster mediante enlaces (por ejemplo mediante códigos Quick Response) en lo que se empieza a denominar “media poster”.

Aunque los comités científicos de los congresos aplican criterios de selección a los pósters, el rasero es mucho más alto cuando se aspira a realizar una presentación oral. En los últimos tiempos se exige al investigador novel que someta a la consideración del comité un amplio resumen del trabajo que pretende comunicar. En lugar de las usuales docenas de palabras de un resumen convencional, estos documentos se pueden extender a lo largo de varias páginas y pueden incluir figuras, tablas y referencias bibliográficas. Un resumen ampliado (extended abstract) cuenta también con una página inicial (title page) con su correspondiente resumen normal. Un ejemplo sencillo de resumen ampliado muestra muy pocas diferencias con una nota, un original breve y hasta una carta al director. Pero se ha de tener en cuenta que la misión principal del resumen ampliado es proporcionar a los comités criterios para aceptar o rechazar la comunicación oral pública de los resultados de un trabajo de investigación. Resulta curioso reconocer que tanto el poster como el resumen ampliado tienen la estructura de un verdadero artículo original, aunque simplificada.

Originales y revisiones

Tal y como muestran las figuras 1 y 2, la aparición del artículo original es la publicación que marca la verdadera frontera entre la comunicación informal y formal. Un artículo de investigación, que aquí denomino indistintamente trabajo de investigación u original científico, es el repositorio de las observaciones científicas más los procedimientos empleados para realizar dichas observaciones. Las observaciones representan el conocimiento adquirido a lo largo de ese largo camino; los procedimientos prueban la destreza instrumental adquirida por el autor del trabajo a lo largo de las diversas fases de su elaboración.

La lógica, la estructura y el estilo propios de los trabajos de investigación señalan las características distintivas de los artículos.

Un trabajo científico tiene una estructura estereotipada, casi invariable (el esquema llamado IMRAD, que examinaremos en la segunda semana de este seminario). Además, está escrito con precisión: la característica distintiva de los textos científicos es su claridad. En ciencia, las descripciones han de ser precisas, los protocolos han de ser completos, los datos deben ser exactos, la lógica ha de resultar transparente y las conclusiones se han de establecer limpiamente.

En adición a la estructura estereotipada y a la claridad de la escritura, el artículo de investigación sigue un orden expositivo, una dirección: la introducción, la sección metodológica, los resultados y su discusión conducen todos a la formulación de las conclusiones. La fluidez de todo este movimiento se alcanza evitando disgresiones y tomando un leitmotiv, un término que refleja el asunto principal de la investigación y aparece a lo largo de todo el trabajo, desde el título a las conclusiones finales.

Por último, el trabajo científico ha de ser revisado y se ha de hacer accesible a los demás. A pesar de las rondas críticas y filtros que acompañan la evolución de un trabajo de investigación desde sus anotaciones iniciales, pasando por su exhibición informal y su presentación pública en la forma de posters, resúmenes ampliados y comunicaciones orales, un manuscrito siempre es susceptible de mejora, por mucho que se considere final. Esto es lo que dota de sentido a los llamados trabajos en curso (working papers) y al depósito de manuscritos en servidores de preprints (ya hemos mencionado Arxiv) para exponerlos a la crítica de colegas. Como ya he dicho, las revistas científicas son los mecanismos convencionales de revisión, diseminación y preservación de los artículos científicos, así que el destino final natural de los trabajos debe ser la revisión por expertos y la publicación en una revista científica.

El artículo científico no es el final de la comunicación científica ni agota los formatos de esa misma comunicación. Si he descrito el proceso de comunicación científica como un sistema de filtros que, de forma progresiva, contribuyen a dotar a los resultados de investigación de relevancia, validez y reconocimiento de su originalidad, aún se ha de sobrepasar tres más de esas barreras.

En primer lugar, cuando los lectores del trabajo aceptan que es válido y relevante para sus propias investigaciones, emplean sus métodos, sus resultados o sus ideas y hace referencia a él. El trabajo es entonces, citado. Y la frecuencia de citas es una medida muy importante de la importancia e influencia del artículo en cuestión. Por otra parte, en las revistas científicas se incluyen publicaciones cuyo objeto es proporcionar un examen de la literatura de investigación (es decir de los artículos) recientes. Estas publicaciones se llaman en general revisiones o trabajos de revisión. Existen publicaciones científicas que sólo incluyen trabajos de revisión, las llamadas series de revisión, entre las que destacan las 35 series del editor Annual Reviews Incorporated, de influencia mundial en sus respectivas áreas. Los trabajos de revisión son narrativos o sistemáticos.

Las revisiones narrativas seleccionan trabajos sobre un tema determinado y discuten la aportación relativa de cada uno de ellos al avance del conocimiento sobre el mismo tema. Se califican de narrativas porque su organización suele ser cronológica y también porque presentan los trabajos originales en sucesión. En contraste con las clásicas revisiones narrativas, las revisiones sistemáticas usan una metodología explícita y rigurosa. Comienzan con un conjunto de cuestiones claramente enunciadas y una serie de criterios predefinidos para seleccionar los trabajos que se examinarán. Después se realizan búsquedas bibliográficas sistemáticas para identificar todos los trabajos potencialmente relevantes. Después de aplicar los criterios de inclusión, se juzga la validez del contenido de los artículos seleccionados, en busca especialmente de la ausencia de sesgos. En un meta-análisis, otro tipo de revisión, se comparan incluso las cifras resultantes de los diversos trabajos examinados.

En el párrafo anterior he resaltado en negrita todos los fragmentos del texto donde se pone de manifiesto que la revisión implica una selección y valoración; es decir, representa un nuevo filtro del contenido de los artículos de investigación, por mucho que ya se hayan publicado. Un ejemplo muy reciente de revisión sistemática acaba concluyendo que los trabajos sobre los que el gobierno británico basó la decisión de invertir millones de libras en la adquisición de antigripales con destino a la vacunación masiva de la población no contenían evidencia suficiente. Os aseguro que las revisiones son muy imortantes.

Un trabajo de revisión no es, a pesar de lo anterior, un mero reparto de méritos. Son necesarios como síntesis y sistematización del conocimiento alcanzado en una u otra línea de investigación y ayudan a identificar las áreas donde resulta necesario redoblar el esfuerzo investigador y también a descartar aquellas otras líneas menos prometedoras o redundantes. Las revisiones suponen, de alguna manera, el cierre del ciclo de conocimiento que se venía desarrollando. En efecto, el becario, estudiante o postgraduado que veíamos iniciando su actividad científica no lo hacía excusivamente inclinado sobre el microscopio o la poyata del laboratorio o su área de excavación o el monitor de su portátil. ¡ También se necesita la lectura!

Gracias a la lectura de los artículos de revisión, las personas recién introducidas en un área pueden captar los rasgos específicos de la investigación en esa área, sus supuestos básicos, sus métodos, los nichos poco o nada explorados y, en resumen, una orientación suficiente como para introducirse en la actividad científica. Después aparecerán sus propias aportaciones que, con el tiempo, serán revisadas e incorporadas al conocimiento de la disciplina.

¿ Son esos todos los filtros y controles que el conocimiento científico supera hasta probar su relevancia y validez?. No. Esos son sólo aquellos que se producen en el seno de la propia comunidad científica. Pero determinadas investigaciones y sus resultados trascienden los límites y se examina su contenido, se transforma haciéndolo inteligible y se divulga a través de medios dedicados o medios generales. Las páginas de ciencia de los diarios de todo el mundo están llenas de reportajes sobre avances científicos con una gran repercusión colectiva.

En la próxima semana de este seminario nos enfrentaremos con la estructura del original científico y su elaboración.