El batiburrillo bibliográfico y el descuido sobre los resúmenes científicos

…why you should think of your project not as solitary work but as a conversation with those whose work you read and then with those who will read yours”(1)

Proliferan los textos sobre “escritura científica”. Aparecen libros nuevos y nuevas ediciones de títulos populares. El clásico de Robert Day y Barbara Gastel (2) ha alcanzado ya la séptima edición, The Craft of Research (1) llegó a la tercera en 2008, estos días ha aparecido la segunda de Writing Scientific Research Articles (3) y el Chicago Manual of Style (4) ha acumulado 16 ediciones desde su primera versión de 1906. Hasta la famosa serie para torpones se atrevió en 2002 a publicar Research Papers for Dummies ! Esa abundancia de títulos y autores está conduciendo a la temida situación “cada maestrillo tiene su librillo” y al consecuente desorden de ideas a costa de maltraducir términos y malinterpretar conceptos. Basta con una lista de títulos recientes para obtener una muestra ilustrativa:

  • Communicating Science: A scientist’s survival kit
  • Successful Science Communication: Telling It Like It Is
  • Scientific Writing and Communication: Papers, Proposals, and Presentations
  • Science Research Writing: A Guide for Non-Native Speakers of English
  • The Manual of Scientific Style: A Guide for Authors, Editors, and Researchers

Las expresiones science communication y communicating science, que aparecen en los primeros ejemplos, se refieren a la divulgación científica y no a la comunicación en ciencias; de forma parecida, la mayor parte de los artículos que publica Science Communication tratan de la relación entre los medios de comunicación y los hallazgos de investigación o, por citar textualmente a sus editores, la revista:

…examines the nature of expertise, the diffusion of knowledge, and the communication of science and technology among professionals and to the public”

Scientific style es una expresión tan próxima a redacción científica como ese Science research writing de la lista anterior. Esas y las expresiones sobre “estilo” se relacionan más con las reglas gramaticales que con la genuina escritura científica, el término que otros y yo hemos adoptado a regañadientes y que no se refiere, claro, a la mera preparación de textos para ser leídos.

La ambigüedad de esos términos plantea un problema serio en el momento de elegir o recomendar a los estudiantes (y no sólo a ellos) uno u otro texto. Para que os hagáis una idea: de todos los capítulos que he examinado sobre la preparación de resúmenes, el mejor está contenido en un texto titulado English for Writing Research Papers (5) un texto sobre estilo. Pero esa es otra historia, que veremos en la última parte de esta entrada. Antes me gustaría prevenir los equívocos recurriendo a un viejo, viejísimo esquema.

El antes, los durantes, el después

Cuando alguien ignora casi todo sobre la dinámica de la ciencia y la generación de conocimiento, bueno es que empiece por familiarizarse con la literaura científica y los instrumentos de recuperación de referencias y documentos científicos. Al fin y al cabo, para poder generar nuevo conocimiento hay que conocer el que existe antes de nuestra propia aportación. Hasta en una obra como la Concise Guide to Writing Research Papers (6) se dedica el segundo capítulo a la búsqueda de información. Por desgracia, las cincuenta y tantas páginas del capítulo en cuestión sirven, sobre todo, para comprobar que, en ocasiones, la concisión se confunde con la cortedad (de entendederas).

La recuperación de información y documentos científicos no es la única operación previa a la preparación de publicaciones. Esos pasos y operaciones anteriores a la propia escritura científica, lo que he llamado el antes, se tratan en muchos textos, pero no en todos. El libro de Cargill y O’Connor, por ejemplo, no trata ese antes. Tampoco he encontrado noticia en el libro de Michael Katz (7) uno de los que prefiero. Las 30 primeras páginas del texto de los Matthews (Preparing to Write) son muy recomendables para quien desee una buena explicación sobre las operaciones previas a la elaboración de trabajos científicos (8). Ello no obsta para hacer énfasis en la necesidad de que cualquier investigador, especialmente si es de los que empiezan, siga cursos que le familiaricen con las principales fuentes de información científica de su área de conocimiento. En todo caso, creo que el texto que mejor refleja el antes de la preparación de un trabajo de investigación es la obra de Booth, Colomb y Williams (1) de la que procede (pag. 6) la acotación con que encabezo esta entrada. Las más de 100 páginas de sus dos primeras partes (se titulan Research, Researchers, and Readers y Asking Questions, Finding Answers) son la mejor demostración de que la búsqueda de información relevante no es la única operación previa a la escritura. Además, que esa parte incluya la discusión de la escritura en grupo y que la tercera sección del libro se refiera a la defensa de nuestras ideas en los diversos foros informales son argumentos impagables en favor de la elección de este texto.

He empleado el plural para referirme a la fase intermedia del proceso de escritura científica porque esta fase comprende no menos de tres series de operaciones. La primera hace referencia a la estructura de los artículos y a la forma de ajustar ideas y anotaciones a esa estructura. La segunda se centra en el estilo literario, en la ortografía, la sintaxis y el vocabulario adecuados a la redacción de las publicaciones científicas. El tercer grupo aborda la fase de publicación, el seguimiento de las normas de publicación, las relaciones con los revisores y editores de las revistas, la propia elección de la revista.

Se puede añadir mayor complicación si se piensa en que una cosa es lo que se hace del lado de acá (el de los autores) y otra lo que sucede del lado de allá (el de los editores y los revisores) Pongamos que el antes  se extiende hasta que se inicia la redacción del manuscrito, que ese trabajo dura hasta que se obtiene la aprobación de los revisores y que después se suceden acontecimientos que no están totalmente en la mano del autor o autores del trabajo, aunque puedan influir en ellos. Cortázar, ya se ve, tenía bastante razón.

En lo que a los textos se refiere, hay que descartar por completo el libro editado por Bennet y Jennings (9). En esta fase intermedia, el componente que se refiere a la estructura de las publicaciones científicas es el plato fuerte de muchos textos. Mis colegas Tomás Baiget y Daniel Torres dedican la tercera parte de su informe a una explicación cristalina de las partes de los manuscritos científicos (10) pero yo me inclino en primer lugar por el sentido práctico de Cargill y O’Connor (3) la excelente segunda parte (pags 75 a 162) de Katz y el impresionante despliegue (más de 100 páginas) de Wallwork (5). De todos los autores mencionados en el párrafo anterior, Katz es el único que enumera los componentes de los textos científicos en el orden de preparación y no en el orden de exposición, que es como también los presenta el capítulo 3 de Blackwell y Martin (11). Chapeau por este profesor de la Case Western Reserve. Debo añadir, sin embargo, que la parte del león de cualquier trabajo científico, su introducción, aparece muy bien esquematizada en el capítulo 14 de Booth y colaboradores (1).

La preparación del manuscrito para su presentación es la serie de operaciones que suceden: las de la fase final o después. Katz (7) distingue en esa serie la elección de la revista, la revisión final del texto, el montaje del manuscrito y la relación con los revisores del trabajo. Ni Wallwork ni Booth y colaboradores dedican una simple línea a estas cuestiones. Cargill y O’Connor, en cambio, tratan casi las mismas operaciones que Katz, incluyendo la relación con los revisores.

Es dudoso que la elección de la revista se produzca en esta fase final (de hecho Gustavii (12) sitúa la elección antes de la redacción) y es una pena que ninguno de los textos que tratan “el después” de la escritura científica se refiera a los sistemas automáticos de presentación de manuscritos, una auténtica pesadilla en ocasiones (y no sólo para los autores).

He reservado para el final los textos enciclopédicos. Califico así a las obras que se extienden hasta abarcar operaciones anteriores no sólo a la redacción si no al trabajo de investigación en general. Son libros que abarcan todos los aspectos de la comunicación científica: desde las técnicas de búsqueda y obtención de información bibliográfica, en un extremo, hasta la verificación del impacto e influencia de nuestras obras en el otro; y que se dirigen a editores de revistas (los de la parte de allá) tanto como a los autores. El Manual de Chicago está casi exclusivamente dedicado a los editores de libros y revistas y ofrece otro ejemplo de ambigüedad: “science publishing” no significa exactamente publicación de ciencia sino más bien edición de textos científicos.

La condensación y los resúmenes

La labor más desagradecida, si no la más desagradable, del autor científico es la condensación, la operación de sintetizar, resumir y compendiar sus propios textos. Se diría que acortando nuestro discurso le restamos valor, pero esto no es verdad y condensar es absolutamente imprescindible. Antes de ver por qué, quisiera enfatizar que la condensación no sólo se produce cuando se prepara el resumen de un trabajo. El resumen es autónomo y también se condensa cuando se redacta un resumen ampliado para comunicarlo en un congreso, cuando se elabora un poster y una presentación con diapositivas y, muy especialmente, se condensa hasta la frustración cuando se trata de ajustar la extensión de nuestro manuscrito a las exigencias de la revista que lo acogerá. Sólo Gustavii (pag. 134) dedica un apartado al tema.

No todo son desventajas al condensar: obliga a reflexionar sobre nuestros textos, a escoger mejor el vocabulario y, sobre todo en el caso de los resúmenes estructurados, a presentar nuestras ideas de forma ordenada.

Pues bien, Blackwell y Martin dedican al resumen apenas seis páginas (de la 14 a la 19) y lo consideran inseparable del resto del artículo, sin atender a las demás variantes; Cagill & O’Connor, empleando un estilo esquemático en exceso, lo despachan en tres páginas; Katz es el único que se refiere al resumen estructurado, que denomina “resumen con apartados”. Gustavii dedica todo un capítulo al resumen y hasta distingue entre los resúmenes convencionales (narrativos) y los estructurados; pero que nadie se engañe: el capítulo en cuestión se extiende… dos páginas y media. Y Robert Day le dedica tres páginas. Nada que ver con el maravilloso tratamiento del tema que se contiene en el capítulo 12 del libro de Wallwork: casi 20 páginas que tratan de forma completa, desde los consejos de estructura hasta el control de calidad, la elaboración de resúmenes.

Hay además tres documentos que recomiendo encarecidamente. Se trata de artículos breves, pero muy instructivos, sobre la preparación de resúmenes. El primero (13) se centra en la preparación de resúmenes ampliados, es decir, de aquellos destinados a congresos y encuentros científicos. Está escrito por David Pierson (University of Washington) y tiene un mérito especial. La estructuración de los resúmenes se recomienda en las directrices nacionales (de 1990) e internacionales (de 1997) pero Pierson consigue presentar de forma ilustrativa la relación entre las ideas que fluyen en el texto de los trabajos o comunicaciones y los resúmenes, que las presentan de forma estilizada y en un orden preciso. Considero impagable este trabajo y me parecen muy útiles otros dos escritos en español. En el primero y más breve, Manuel Velasco y sus colaboradores ofrecen un recetario extremadamente práctico sobre la redacción de los resúmenes (14) y, además de repasar en un párrafo brevísimo los criterios de redacción, dedican la mayor parte de su artículo a la estructura del resumen y al resumen estructurado. El trabajo de María Teresa Icart es diferente: presenta los métodos de elaboración de resúmenes críticos que contengan no sólo una condensación sino también una valoración del contenido de un trabajo ajeno (15). Pero lo hace tomando como punto de partida las normas de elaboración de resúmenes estructurados de algunas revistas de medicina y enfermería basadas en la evidencia. No resulta por eso tan útil como el de Velasco, pero ayuda a reflexionar sobre la condensación y el resumen. La literatura médica española está plagada de trabajos sobre estos temas, aunque muchos han quedado algo anticuados.

Quizá merezca la pena abordar un apunte sobre la realización de resúmenes lo suficientemente comprensivo. Voy a pensarlo.

He utilizado:

1. Booth WC, Williams JM, Colomb GG. The Craft of Research, 2nd edition. University of Chicago Press; 2003.

2. Day RA, Gastel B. Cómo escribir y publicar trabajos cientí­ficos [Internet]. 4ta. Edición. Pan American Health Organization; 2008. Recuperado a partir de: http://www.paho.org/Spanish/DD/PUB/PC+621.htm

3. Cargill M, O’Connor P. Writing Scientific Research Articles: Strategy and Steps. Wiley-Blackwell; 2009.

4. University of Chicago Press Staff of CP, editor. The Chicago Manual of Style, 16th Edition. 16.a ed. University Of Chicago Press; 2010.

5. Wallwork A. English for Writing Research Papers [Internet]. New York: Springer New York; 2011.

6. Ellison C. McGraw-Hill’s Concise Guide to Writing Research Papers (e-book). McGraw Hill Professional; 2010.

7. Katz MJ. From Research to Manuscript: A Guide to Scientific Writing. 2nd ed. Springer; 2009.

8. Matthews JR, Matthews RW. Successful Scientific Writing: A Step-by-Step Guide for the Biological and Medical Sciences. 3rd ed. Cambridge University Press; 2007.

9. Bennett DJ, Jennings RC, editores. Successful Science Communication: Telling It Like It Is. Cambridge University Press; 2011.

10. Baiget T, Torres_salinas D. Informe APEI sobre publicación en revistas científicas. Gijón: Asociación Profesional de Especialistas en Información; 2013.

11. Blackwell J, Martin J. A Scientific Approach to Scientific Writing. 1st Edition. Springer; 2011.

12. Gustavii B. How to Write and Illustrate a Scientific Paper. 2nd ed. Cambridge University Press; 2008.

13. Pierson DJ. How to Write an Abstract That Will Be Accepted for Presentation at a National Meeting. Respir Care. 10 de enero de 2004;49(10):1206-12.

14. Velasco Rodríguez MJ, Rodríguez Del Aguila MM, Sordo Del Castillo L, Pérez Vicente S. Como redactar un resumen para una publicacion o comunicacion cientifica. Med Clínica. 8 de noviembre de 2008;131(16):614-6.

15. Icart Isern MT. Cómo preparar un resumen estructurado y comentado para una revista basada en la evidencia. Enfermería Clínica. 2004;14(1):31-6.

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