Sorpresas te da la vida (erratas incluidas) y algunas lecciones

De forma totalmente accesoria, he necesitado averiguar cuántos trabajos españoles incluye PubMed, la interfaz web de MEDLINE. He obtenido a través de Medline trend un hermoso .csv con datos más que suficientes para satisfacer mi demanda. Pero uno de esos datos me ha conducido a una historia sorprendente.

Sorpresas

La distribución del número de trabajos españoles por años de publicación se inicia con un solo trabajo fechado en 1958. Corresponde a un original publicado en los Proceedings of the National Academy of Sciences of the USA el 15 de diciembre de ese año y su título es The Somatic Chomosomes (tal cual) of Man. El artículo es más que importante. Junto con otro publicado dos años antes, en mayo de 1956, contribuyó a dejar sentado que el número de cromosomas de las células (somáticas) humanas es de 46. Tanto el artículo de PNAS como el anterior, publicado en Hereditas, la filiación de los autores incluye la Estación Experimental Aula Dei, un centro del CSIC en los alrededores de Zaragoza desde 1945.

Primera página del trabajo en PNAS con su errata en el título

Primera página del trabajo en PNAS con su errata en el título. De acceso abierto en PubMed Central.

La razón es que Joe Hin Tjio, autor del descubrimiento y firmante de esos doss y otros trabajos,  estuvo yendo y viniendo entre la Universidad de Lund, el Centro Médico de la Universidad de Colorado y el Departamento de Citogenética de la Estación Experimental de Aula Dei entre 1948 y 1958. Este investigador de origen chino fue becado por el gobierno holandés para formarse en Europa y acabó en Colorado, donde recibió su doctorado en Biofísica y Citogenética. Un caso que en cierta forma recuerda al de Nuria Martí en Oregon.

Lecciones

Medine es una grandísima base de datos bibliográfica y forma parte del mejor sistema de información biomédica, pero no es apta como fuente de análisis bibliométricos que incluyan la filiación institucional de los autores de los trabajos: no incluye todas las instituciones colaboradoras. Y, por supuesto, hay muchas más publicaciones médicas y biomédicas españolas de los años cincuenta. ¿ Alguien completará algún día la bibliografía biomédica española anterior a los años 60 y al Indice Médico Español?

¿ No resulta curioso que la estructura del ADN se dilucidara en una breve publicación de 1953 y que la correcta determinación del número de cromosomas humanos tuviera que esperar tres años más? Nunca se ponderará lo suficiente la importancia de la observación y el valor de las técnicas de visualización para alcanzar la certeza. Sin las imágenes de Rosalind Franklin, sin las fotografías del Hubble, sin los meses de cultivos celulares (ocho) y la cuidadosa expansión osmótica (vaya, reventón) hasta obtener los cromosomas esos hallazgos habrían de esperar mucho más. En todo caso: el conocimiento de lo más íntimo (nuestro cariotipo y código genético) y de lo más masivo (la estructura del universo) son tan recientes que asusta pensar en todo lo que aún hemos de descubrir.

La filiación institucional de los investigadores es engañosa. Predominan las afiliaciones múltiples porque confieren autoridad a un determinado autor y su trabajo. En ese sentido, al gift authorship cabría añadir la gift affiliation. Esto, sin embargo, no ocurría en los años cincuenta y Tjio reconoció la cantidad de trabajo realizado sobre células de cereales y habas en Zaragoza expresando su filiación española. Creo que Aula Dei tiene perfecto derecho a sentirse partícipe del hallazgo de Tjio por mucho que se realizara durante una estancia en Lund. Sin embargo, el volumen conmemorativo del 50 aniversario de Aula Dei, que ofrece una bibliografía de sus investigadores, no incluye el trabajo de PNAS, aunque sí el de Hereditas.

La movilidad de los investigadores, el intercambio de técnicas e ideas, es crucial. Pero intercambio implica doble dirección y dirección implica origen, punto de partida. Es posible que Tjio, que nació en Java y murió en Maryland, se sintiera ciudadano de todas partes. No creo que valga lo mismo para los jóvenes españoles que hacen ciencia en todas partes menos en España.

La aparición del trabajo en Hereditas, luego la parte metodológica en Journal of Experimental Medicine y después el de PNAS podría sugerir publicación fraccionada (vulgo “en salami”) o repetida. No estoy seguro, sin embargo, de que fuera el caso a finales de los años cincuenta. Por otra parte, una revista nórdica de Genética no garantiza la difusión de las todopoderosas PNAS, teniendo en cuenta además la participación de un laboratorio estadounidense en este último trabajo.

Finalmente ¿ Alguien sabe cómo comunicar a PubMed una errata en sus registros?. Es meritorio que sus automatismos puedan generar registros a partir de facsímiles en papel o PDF pero no creo que un OCR haya pasado por alto la errata !

Luego dirán que la comunicación científica es tan aburrida como la bibliometría…

Me he encontrado y he consultado

Tjio JH, Puck TT (1958) The Somatic Chomosomes of Man. Proc Natl Acad Sci USA, 44(12):1229-37.

Tjio JH, Levan A (1956) The Chromosome Number or Man. Hereditas, 42 (1-2): 1-6.