¿ Por qué es importante la escritura científica?

Ken Hyland (University of London) y Françoise Salager-Meyer (Universidad de los Andes) elaboraron un capítulo dedicado a la escritura científica para el Annual Review of Information Science and Technology de 2008 [1]. Su texto se inicia con la pregunta Why is Scientific Writing so Interesting?. Yo he parafraseado aquí esa pregunta y he realizado una versión española de las ideas principales con las que esos autores tratan de responderla. Mi única aportación original a este texto, que va a servir como introducción a las sesiones sobre escritura científica de un curso de la UPV, es la definición que abre el párrafo siguiente.

Entendemos la escritura científica como un conjunto de procesos que permiten narrar y transmitir la experiencia investigadora de un individuo o de un grupo. El adjetivo “científica” se considera de forma amplia y se refiere tanto a las ciencias naturales como a las ciencias sociales y las ciencias del hombre. Las experiencias técnicas y las invenciones también se relatan y transmiten por procesos y medios similares. Por otra parte “escritura” no se debe interpretar sólo como preparación de textos y, aunque la comunicación científica tiene sus géneros dominantes (el principal es el artículo) la escritura científica se extiende a textos docentes.

A veces nos acercamos a la escritura científica como autores de documentos, otras como jueces de su contenido. En cualquier caso, la escritura científica es importante desde tres puntos de vista. Primero como medio de persuasión en la construcción del conocimiento; en segundo lugar, como justificación de la autoridad moral y política de la ciencia en el mundo moderno y, en tercer lugar, como un modo de establecer un sistema institucional de jerarquía, reputación y recompensas a través del juicio sobre los trabajos científicos y su influencia.

A los textos o documentos científicos de otro tipo se alude a veces por el término genérico “trabajos”. Pues bien, se considera a los trabajos científicos como un canal de comunicación de hechos ciertos, de “la verdad”. Esta idea se basa en la creencia de que el conocimiento está sostenido por pilares de observación imparcial, demostraciones experimentales reproducibles y verificaciones. Pero la realidad es que no existe el conocimiento absoluto y que la selección de modelos experimentales o las teorías de partida limitan mucho la generalidad de la verdad que se persigue. De este modo, el conocimiento no es una representación privilegiada de la realidad sino una conversación entre miembros de comunidades académicas, de disciplinas temáticas, que mantienen cierto acuerdo sobre las reglas que permiten identificar qué es admisible como cierto.

La segunda razón por la que interesa la escritura científica es que es considerada un discurso extremadamente valioso e influyente sobre la comunidad. Esto se debe a que proporciona un modelo de raciocinio objetivo y desapasionado. Los resultados de la ciencia nos dotan de control sobre el medio físico y las circunstancias intelectuales de nuestra vida, por eso poseen autoridad política y cultural.

Cuando escriben, los científicos no sólo aportan al conocimiento comunitario sus aportaciones y su credibilidad personales; también producen y mantienen su status, ejercen su autoridad y reproducen intereses que ayudan a distribuir influencia y recursos. El sistema institucional que permite al mismo tiempo crear conocimiento y distribuir méritos es el sistema de la publicación científica. Una audiencia de colegas juzga un trabajo científico en función del uso que van a poder hacer de su contenido. Si los editores, los revisores, los lectores o los asistentes a una conferencia consideran que el trabajo es significativo, si permiten que se publique, si lo citan en sus propios trabajos y desarrollan nuevas ideas sobre las que contiene, entonces el autor recibe la recompensa y el reconocimiento en forma de promoción, de contratación o de mejor acceso a subvenciones, financiación o encargos de consultoría.

En resumidas cuentas, escribir ciencia y escribirla bien, importa desde el punto de vista individual, puesto que potencia la carrera profesional del investigador, y también desde el punto de vista colectivo porque, al tiempo que contribuye a la aparición de nuevas revelaciones sobre la realidad, hace que esos avances en el conocimiento aumenten el prestigio y la influencia social de la ciencia en su conjunto.

 

[1]Hyland, K; Salager-Meyer, F (2008). Scientific writing. Annual Review of Information Science and Technology, 42(1), 297-338.

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A modo de entremés: algunos libros básicos y recientes sobre escritura científica.

He dedicado los últimos meses al análisis de la actividad científica de la Universidad Politécnica de Valencia. Ahora que estamos a punto de concluir el informe final sobre la producción y el impacto científico de sus profesores e investigadores, he querido tomarme un receso.

Lo aprovecho para dar noticia de algunos textos recientes y otros no tanto sobre escritura científica. A la descripción bibliográfica simple he añadido el precio y los datos sobre accesibilidad que proporciona el catálogo de la Red española de Bibliotecas Universitarias (ReBiUn). Salvo alguna excepción, dispongo de todas las obras pero no las recomiendo sólo por el hecho de incluirlas en esta entrada.

Lester, Jim D Jr.: Writing Research Papers: A complete guide. 14th ed. Longman, 2011. 44,89 USD (paperback). ISBN: 978-0205059331. Un texto, como su subtítulo indica, completo (432 páginas) y con sus diversas ediciones desperdigadas por muchas bibliotecas. La más reciente sólo aparece catalogada en la Universitat Oberta de Catalunya. Excluyo de esta entrada al autor senior del mismo nombre, que falleció en 2006.

Blackwell, J., & Martin, J. A Scientific Approach to Scientific Writing . New York, Springer, 2011. ISBN 978-1-4419-9788-3. 24,95 USD softcover. Accesible a través de las bibliotecas universitarias de Málaga, la Rioja y Sevilla, además de los centros del CSIC.

Day, Robert A. y Castel, Barbara. Cómo escribir y publicar trabajos científicos. 4ª ed. Pan American Health Organization, 2008. ISBN: 978 92 75 31621 X. Este es un auténtico clásico, difundido en la práctica totalidad de los centros puesto que su versión en PDF está libre a través de internet. Su nivel es extraordinariamente básico.

Taylor, Robert D: Medical Writing: A Guide for Clinicians, Educators, and Researchers. 2nd ed. Springer, 2008. 38,15 euros (softcover). ISBN 978-1-4419-8234-6. Aunque se anuncia como recurso electrónico accesible desde la Universidad Miguel Hernández y algunas más, también se distribuye en la colección de textos electrónicos de Springer y, así, se puede consultar a través de muchas bibliotecas más.

Gustavii, B. How to Write and Illustrate a Scientific Paper.  2nd ed. Cambridge University Press, 2008. ISBN 978-0521703932. 48 libras. La reimpresión de 2010 es ccesible a través de las bibliotecas de las universidades de Alicante, Málaga y Politécnica de Valencia. La versión de 2008 también se difunde en la Universidad de Valencia, entre otras.

Katz, M. J. From Research to Manuscript: A Guide to Scientific Writing. 2nd ed. New York, Springer, 2009. 25,95 euros (softcover). ISBN 978-1-4020-9467-5. Accesible a través de no menos de 10 bibliotecas universitarias, la versión electrónica se puede obtener desde los centros del CSIC. Confieso que este es uno de mis libros favoritos sobre escritura científica.

Rabinowitz, H., & Vogel, S. (Eds.) The Manual of Scientific Style: A Guide for Authors, Editors, and Researchers. San Diego: Academic Press, 2009. ISBN 978-0-12-373980-3. 54,73 USD. Muy difundido e igualmente accesible en versión electrónica desde el CSIC y un gran número de bibliotecas.

Rogers, S. M.  Mastering Scientific and Medical Writing: A Self-help Guide. New York, Springer, 2007. 25,95 euros (softcover). ISBN 978-3540345077. Once bibliotecas cuentan con fondos de esta obra que, por otra parte, también se distribuye a través de la oferta digital de Springer.

Wallwork, A. English for Writing Research Papers. New York, Springer, 2011.  25,95 euros (softcover). ISBN 978-1-4419-7921-6. 32 centros españoles proporcionan acceso a esta obra, incluyendo CSIC, CIEMAT y las dos universidades a distancia. Su popularidad parece indicativa de otra de las graves carencias de las personas que se inician en la investigación en España: justitos, muy justitos de inglés…